Devocional

Harry Potter y las cinco verdades del Evangelio

Directora de la Escuela Marriott de Negocios de BYU

8 de octubre de 2019

Audio
0:00/28:00
Descargar
Reproducir
0:00
Vídeo completo
Link del discurso copiado

Les testifico que hay otro, uno que es mayor, que vivió, que recorrió los caminos polvorientos de Galilea, que expió nuestros pecados, que fue crucificado y resucitado, y que vive nuevamente.


Tenemos la intención de modificar esta traducción cuando sea necesario. Si tiene sugerencias, por favor mándenos un correo a speeches.spa@byu.edu

Aviso: Este devocional revela detalles de la trama.

Hace diecinueve años, mi esposo y yo abordamos un avión y nos dirigimos a unas vacaciones familiares. Tenía veintisiete semanas de embarazo de nuestra segunda hija, y me abroché el cinturón, esperando fervientemente que nuestra hija de cuatro años permitiera que su agotada madre se relajara por un par de horas. No tengo memoria de cómo se comportó mi hija en ese vuelo, ya que toda la atención se desvió hacia el inicio de las contracciones poco después del despegue.

Dada la audiencia de hoy, quizá convenga hacer un breve repaso sobre el embarazo. Se considera que un bebé ha llegado a término completo si nace a las cuarenta semanas. Como ya dije, tenía veintisiete semanas de embarazo. Por un sinnúmero de razones, estar de parto en ese momento y en ese lugar era lo menos ideal. Si bien podría parecer una historia fascinante haber dado a luz a casi nueve mil metros en el aire a un bebé prematuro, afortunadamente eso no es lo que sucedió. Aterrizamos bien en nuestro destino y nos apresuramos al hospital, donde me dieron medicamentos para detener el trabajo de parto y me pusieron en reposo en cama durante las diez semanas siguientes.

Para alguien con una personalidad tipo A, diez semanas de descanso en cama fueron un desafío, especialmente en los días antes de Netflix, Hulu, teléfonos inteligentes y acceso a Internet de alta velocidad. Cuando la Sociedad de Socorro me llamó para ofrecer ayuda, desesperadamente les pedí libros. Entonces las hermanas del Barrio Westchester 1 en la Estaca Chicago, Illinois hicieron lo que mejor saben hacer: llegaron a mi puerta llevando comidas y libros; o sea, alimento para mi cuerpo y también para mi alma.

Entre las lecturas apiladas que me llevaron estaban  los primeros cuatro libros de la serie Harry Potter de J. K. Rowling. Los dejé al final, pensando que eran libros infantiles. Pero unas semanas después, cuando terminé todos los demás libros que me había llevado la Sociedad de Socorro, solo quedaban los de Harry Potter. A regañadientes comencé a leer sobre el joven mago con una cicatriz en forma de rayo en la frente, y en poco tiempo quedé completamente enganchada.

Me encantaron los nombres de los personajes, como “Ojoloco” Moody y Nick Casi Decapitado; las innumerables criaturas mágicas, que van desde elfos domésticos hasta hipogrifos; y la tentadora variedad de ingredientes en las pociones, como la piel de boomslang y las moscas de encaje.

Me encantó la naturaleza humana de todos los personajes perfectamente imperfectos: sus miedos e inseguridades, sus decepciones y malentendidos, su ira y envidia, sus bromas, su sarcasmo e incluso sus planes de venganza.

Pero, sobre todo, me encantaron los temas universales de los libros: el poder del amor y del sacrificio, la lucha del bien contra el mal y la búsqueda de vencer a la muerte.

Para cuando el séptimo y último libro de la serie se publicó, ya era una entusiasta fiel. En ese tiempo, trabajaba en la Universidad de Harvard. De vez en cuando revisaba el catálogo de cursos para ver si alguien estaba enseñando una clase sobre Harry Potter, pero sin éxito. Con el tiempo, no descubrí una clase, sino un club de lectura que se reunía semanalmente en la Facultad de Teología de Harvard. Aunque el grupo se llamó “Harry Potter y el texto sagrado”, la premisa de este grupo no era que la serie de Harry Potter es una obra sagrada, sino que hay mucha sabiduría que se puede obtener al comprometerse rigurosamente con el texto como se hace con las obras consideradas sagradas por varias religiones.

Me uní con entusiasmo al grupo, y para el año siguiente leí los libros de Harry Potter con otra perspectiva: no para entretenerme, sino para reflexionar profundamente sobre lo que podría aprender de estas historias. No es de extrañar que mi fe influenciara mi nueva lectura de estos libros que había disfrutado durante mucho tiempo, mientras recordaba la amonestación en Doctrina y Convenios 88:118: “… sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe.”

Cuando me invitaron a hablarles, me pregunté qué mensaje del Evangelio debería compartir con ustedes, los estudiantes de BYU, que pudiera resonar en sus vidas y ayudarles en las dificultades que enfrentan. Mi mente volvía constantemente a cinco principios del Evangelio que han sido reforzados para mí al leer y releer los cuentos de Harry Potter a lo largo de los años.

Verdad 1: “Todos son iguales ante Dios”

El antagonista central en la serie de Harry Potter es el malvado Lord Voldemort, quien conspira a lo largo de los libros para matar al joven Harry Potter, el único mago conocido que ha sobrevivido a una maldición asesina; en el caso de Harry, una que Voldemort le lanzó cuando era solo un bebé. En un mundo habitado por magos, brujas y toda una serie de criaturas mágicas, Lord Voldemort considera que cualquier persona, y cualquier cosa, que no sea un mago de sangre pura es absolutamente indigna e inferior.

Harry, por otro lado, es un mago, pero crece sin saberlo; de hecho, sin conocimiento alguno del mundo mágico. Esto resulta ser una gran bendición, porque cuando finalmente se entera de que es un mago, no es consciente de los prejuicios predominantes entre las brujas y los magos que lo rodean.

Al final del segundo libro, Harry se encuentra con la sombra de un Voldemort más joven, conocido en este libro por su nombre real, Tom Ryddle. Ryddle toma la varita de Harry, dejándolo sin un arma con la cual defenderse del mortífero basilisco, una serpiente gigante escondida en la Cámara de los Secretos. Mientras Harry espera su destino, la ayuda llega en la forma de la mascota del director Dumbledore: el fénix Fawkes, que lleva el sucio y desgastado Sombrero Seleccionador.

Ryddle, al observar al peculiar grupo conformado por Harry, el fénix y el sombrero, se burla: “¡Esto es lo que Dumbledore envía a su defensor! ¡Un pájaro cantor y un sombrero viejo! ¿Te sientes más seguro, Harry Potter? ¿Te sientes a salvo?”1

La mayor equivocación de Ryddle es subestimar el poder mágico que poseen quienes no son magos de sangre pura. Solo unos momentos después, las lágrimas curativas del fénix reparan la herida letal en el brazo de Harry, causada por el colmillo del basilisco, y Harry usa la espada de Godric Gryffindor escondida en el Sombrero Seleccionador para matar al basilisco.

Contrastamos esto con el primer encuentro de Harry con el elfo doméstico Dobby, quien misteriosamente se materializa en la habitación de Harry una noche de verano. Sin tener nociones preconcebidas sobre la relación entre los magos y los elfos domésticos, Harry invita a Dobby a sentarse.

El elfo doméstico se sorprende por este gesto generoso, pronunciando: “A Dobby ningún mago le había pedido nunca que se sentara…como si fuera un igual2.

Varios años más tarde, el duende Griphook le dice a Harry: “Eres un mago inusual, Harry Potter”.

“¿De qué manera?”, pregunta Harry.

A lo que Griphook responde: “Tú … rescataste a un duende … Me trajiste aquí. Me salvaste. … Eres un mago muy extraño”3.

Más que cualquier otro personaje en la serie de J. K. Rowling, Harry muestra una comprensión del principio descrito en Doctrina y Convenios 18:10: “Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios”. Ese mismo Dios que, en las palabras de Nefi: 

invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; … todos son iguales ante Dios. [2 Nefi 26:33]

El hecho de que todos somos hijos de Padres Celestiales que nos conocen y nos aman individualmente es una verdad fundamental y hermosa del Evangelio. Dios los ama a cada uno de ustedes, y Él nos pide, e incluso nos manda, que mostremos ese mismo amor los unos por los otros: “Como yo os he amado, que también os améis los unos a los otros” (Juan 13:34).

Al comenzar este nuevo año escolar, les animo a esforzarse por mostrar una mayor medida de amor cristiano a todos los que les rodean. Amplíen sus horizontes mientras construyen una red de amigos para actividades sociales y forman grupos de estudio para sus clases. Sean sensibles a las necesidades de aquellos en nuestra comunidad que estén enfrentando desafíos muy reales, incluso si no los comprenden. Y sigan el consejo de un colega de BYU que dijo, en un discurso de la Conferencia de Mujeres de BYU, que “la caridad más sublime sería abstenerse de criticar”4.

Verdad 2: El Señor nos ayudará a hacer que “las cosas débiles sean fuertes”

Una escritura que se ha vuelto particularmente significativa para mí en los últimos meses al mudarme de Boston a Utah para asumir una nueva posición como directora de la Escuela Marriott de Negocios de BYU es Éter 12:27:

[Y] si los hombres [y mujeres] vienen a mí, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres [y mujeres] debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres [y mujeres] que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos.

En mi experiencia, hay tres maneras en que Dios ayuda a “hacer que las cosas débiles sean fuertes para [nosotros]”.

La primera es magnificar nuestro esfuerzo consciente por ser mejores. Podemos adquirir nuevos talentos, habilidades y fortalezas. Para los aficionados de Harry Potter, esto sería como Harry practicando desesperadamente hechizos convocadores antes de la primera tarea del Torneo de los Tres Magos en el cuarto libro. Como resultado, es capaz de llamar a su escoba con éxito cuando la necesita para ayudar en su derrota del temido colacuerno húngaro5. No les daré todos los detalles, pero desde que llegué a BYU hace unos meses, me he estado esforzando mucho para superar mis debilidades con determinación.

La segunda forma en que Dios ayuda a hacer que “las cosas débiles sean fuertes” es enviarnos personas con fortalezas complementarias que compensen nuestras debilidades. En el caso de Harry Potter, estos serían Ron y Hermione, quienes ayudan a Harry en sus aventuras a lo largo de todos los libros, aunque mi ejemplo favorito está en el primer libro, cuando, para llegar a la Piedra Filosofal, se requiere mucho de las fuerzas individuales de los tres. Ron lleva al trío a la victoria en el juego de ajedrez de magos, Hermione resuelve el rompecabezas de lógica sobre qué poción beber, y Harry monta una escoba para capturar la llave voladora que le permite abrir la puerta cerrada y continuar. Individualmente, ninguno de ellos podría haber tenido éxito, pero colectivamente son capaces de evitar que la Piedra Filosofal caiga en manos de Lord Voldemort6.

Pablo en 1 Corintios 12, Moroni en el último capítulo del Libro de Mormón (véase Moroni 10:8–18) y el Señor en Doctrina y Convenios (véase D. y C. 46:8–29), describen la variedad de dones espirituales que nos ha otorgado nuestro Creador. “Porque no a todos se da cada uno de los dones; pues hay muchos dones, y a todo hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios” (D. y C. 46:10–11). Esta distribución de los dones espirituales del Señor requiere que aprendamos a trabajar juntos para convertirnos en el cuerpo de Cristo al que se refiere Pablo. Una de las mayores bendiciones que he recibido desde que vine a BYU en enero es la oportunidad de trabajar como parte de un equipo con miembros cuyas fortalezas compensan mis debilidades.

La tercera forma en que Dios ayuda a “hacer que las cosas débiles sean fuertes” es colocarnos en situaciones en las que nuestras debilidades se convierten en fortalezas, porque representan dos lados de una misma realidad. Harry Potter, en lo que muchos perciben como un momento de debilidad, mostró compasión por Peter Pettigrew, el hombre que traicionó a sus padres, lo que le permitió escapar en el tercer libro y aceleró el regreso de Voldemort en la carne7. Pero la compasión de Harry Potter hacia los demás es también una fuerza que le permite hacerse amigo de Dobby, el elfo doméstico quien resulta instrumental para que Harry encuentre y destruya los horrocruxes en el séptimo libro8.

Para mí, volver a BYU después de treinta años en cuatro universidades muy diferentes es tanto una fuente obvia de debilidad como una fuente potencial de fortaleza. Es una debilidad porque, después de tanto tiempo, a menudo me siento fuera de lugar en esta peculiar institución, con sus costumbres a veces extrañas. Es una fortaleza porque mi perspectiva, tras haber estado fuera durante tanto tiempo, ocasionalmente me permite ver las cosas de maneras que la gente a mi alrededor no puede percibir.

Espero que ustedes también estén invocando la ayuda del Señor para identificar y hacer que sus propias debilidades se conviertan en fortalezas a través de la práctica y la colaboración, examinando cómo sus debilidades podrían, en situaciones apropiadas, transformarse realmente en sus fortalezas.

Verdad 3: “Vemos por espejo, oscuramente”

Un tema recurrente en la serie de siete libros es que Harry y sus compañeros rara vez tienen una comprensión completa de las situaciones en las que se encuentran. A menudo están más equivocados que en lo cierto. En el primer libro, creen erróneamente que el profesor Snape está tratando de robar la Piedra Filosofal, pero en realidad es el profesor Quirrell, quien también tiene un vestigio de Lord Voldemort escondido bajo su turbante9. En el tercer libro, ellos, junto con el resto del mundo mágico, tienen la falsa impresión de que Sirius Black traicionó a los padres de Harry, lo que llevó a sus muertes, cuando en realidad era Peter Pettigrew10. En el cuarto libro, nadie reconoce que Ojoloco Moody es un impostor.11 En el séptimo libro, se enteran de que Dumbledore tenía un pasado un poco complicado, y Snape resulta ser un héroe en lugar de un villano12.

Al igual que los personajes de Harry Potter, nosotros también tenemos una comprensión incompleta de muchas cosas en la vida. Pablo nos dijo en 1 Corintios:

[Porque] en parte conocemos, y en parte profetizamos;

mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

Ahora vemos por espejo, oscuramente; [1 Corintios 13:1–12]

El plan de Dios es que no comprendamos todas las cosas durante esta vida mortal. Esta comprensión parcial nos impacta de muchas maneras. A veces, al igual que con Harry y Severus Snape, juzgamos mal a otros basándonos en un conocimiento incompleto de sus circunstancias o motivaciones. Otras veces, nuestra fe vacila cuando nos encontramos en una situación que no parece tener sentido, creyendo que nuestra capacidad de razonar es suficiente para una comprensión completa, cuando en realidad tenemos una visión muy limitada de las cosas.

Cuando los hermanos de José lo vendieron a Egipto, ¿podría José haber previsto las bendiciones futuras que le llegarían a él y a su familia muchos años después de lo que debió haber parecido una gran injusticia?

Nuestro trabajo en la vida es seguir adelante con fe, a pesar de no tener un conocimiento completo de todas las cosas. En Alma leemos lo siguiente:

Y ahora bien, como decía concerniente a la fe: La fe no es tener un conocimiento perfecto de las cosas; de modo que si tenéis fe, tenéis esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas. [Alma 32:21]

La prueba final de la fe de Harry Potter llega en el séptimo libro, cuando debe elegir si seguir buscando horrocruxes o si en su lugar debe redirigir sus esfuerzos para rastrear las Reliquias de la Muerte. La razón para adquirir las reliquias parece convincente. Pero después de mucha deliberación, Harry decide persistir en su búsqueda de los horrocruxes porque ese es el camino que le prescribió el director Albus Dumbledore antes de su muerte. Harry ni siquiera sabe cuáles son todos los horrocruxes, y mucho menos dónde se encuentran. La tarea parece desalentadora, y Harry se pregunta si es posible completarla, pero aun así persiste13. En retrospectiva, sabemos que eligió lo correcto. Pero basándonos únicamente en la razón, la decisión no era obvia en ese momento.

Al igual que Harry, podemos encontrarnos en circunstancias en las que nuestra razón entra en conflicto con los mandamientos de Dios, con Sus profetas o con nuestra propia revelación personal. En esos momentos debemos elegir si haremos lo que parece tener sentido según nuestra comprensión parcial de las cosas o si tendremos la fe para seguir el plan del Señor para nosotros, confiando en que, con Su perspectiva mayor, Él no nos desviará del camino.

Mi escena favorita en toda la serie de Harry Potter ocurre al final del tercer libro, Harry Potter y el prisionero de Azkaban. Por indicación de Albus Dumbledore, Harry y su amiga Hermione retroceden en el tiempo para cambiar el curso de la historia y hacer lo que es noble y bueno al salvar dos vidas inocentes. Pero viajar en el tiempo conlleva muchos riesgos, y deben tener mucho cuidado de no dejarse ver por quienes pertenecen al pasado. Mientras tanto, deben esperar y observar cómo se desarrolla la narrativa del pasado hasta llegar al punto exacto en el que se necesita la intervención.

Verdad 4: El Señor magnificará sus habilidades para hacer Su obra

El Harry que está viajando en el tiempo se encuentra al borde de un lago y ve al Harry del pasado al otro lado del lago siendo atacado por los dementores, que intentan sacarle el alma. Como ya ha vivido esto, Harry sabe que en algún momento alguien del otro lado del lago lanzará un encanto que espantará a los dementores. Él espera, y espera, y espera, y luego comienza a ponerse muy ansioso mientras los dementores se acercan cada vez más para darle el beso del dementor y sacar el alma del Harry del pasado. Se pregunta dónde estará el Patronus que repele a los dementores y, luego, con un brillante destello de entendimiento, Harry se da cuenta de que es él, el Harry que está viajando en el tiempo, quien debe lanzar el encanto desde el otro lado del lago y salvar al Harry del pasado.

A pesar de haber luchado durante meses con este hechizo en particular, una vez armado con esta visión de lo que podría lograr, Harry declara con confianza: “¡EXPECTO PATRONUM!”, y un ciervo blanco muy luminoso irrumpe de su varita, disipando a los dementores en una profusión de luz. Cuando Hermione le pregunta cómo logró esta tremenda hazaña, él dice: “Sabía que podía hacerlo esta vez porque ya lo había hecho”14.

El Señor tiene una gran obra para todos ustedes, en sus hogares, en sus comunidades, en sus trabajos, en la Iglesia y en el mundo. En este momento, muchos de ustedes, como Harry Potter, pueden sentirse inadecuados para esta obra. Tal vez recibieron una B o una C o incluso una D en un examen o ensayo y se preguntan cómo es posible que puedan estar cualificado para alcanzar la grandeza. Tal vez no recibieron una oferta de trabajo después de su pasantía de verano. Tal vez no han salido en una cita en meses, o incluso años. Tal vez sienten que están destinados a la mediocridad.

En el devocional mundial para jóvenes de 2018 del presidente Russell M. Nelson y la hermana Wendy Watson Nelson, la hermana Nelson dijo:

Creo que si pudieran verse viviendo con sus Padres Celestiales y con Jesucristo; si pudieran observar lo que hicieron en la vida preterrenal y verse a sí mismos haciendo promesas—incluso convenios— con los demás … si pudieran verse respondiendo valientemente a los ataques a la verdad y defendiendo con valor a Jesucristo, creo que cada uno de ustedes tendría más poder, compromiso y perspectiva eterna para ayudarles a superar cualquiera y todas sus confusiones, dudas, luchas y tribulaciones. ¡Todas!15

Si ustedes, como Harry, están parados al borde de su lago metafórico, esperando que alguien más dé el primer paso, prepare el camino o los invite a la fiesta, no esperen más. El Padre Celestial no nos ha dado una visión perfecta de nuestro pasado ni de nuestro futuro. Pero Él nos ha dado la capacidad, según nuestra dignidad, de recibir revelación personal sobre lo que podemos y debemos hacer en nuestras vidas. Y cuando estamos en la obra del Señor, Él incrementará nuestras habilidades para actuar en Su servicio y ser el medio para lograr grandes cosas.

Verdad 5: Jesucristo es el autor de nuestra salvación.

El tema central de la serie de Harry Potter es el deseo de superar la muerte. El único enfoque del antagonista principal, Lord Voldemort, es convertirse en inmortal. Con este fin, busca preservar su alma dividiéndola en siete partes, u horrocruxes; conspira para robar la Piedra Filosofal, que contiene el elixir de la vida; arrebata la Varita de Saúco de la tumba de Albus Dumbledore; y repetidamente trata de matar a Harry Potter basándose en una profecía que, según él, significa que solo Harry o Voldemort pueden sobrevivir. A pesar de estos esfuerzos, no tiene éxito y finalmente muere de una vez por todas a causa de una maldición dirigida a Harry Potter que rebota durante la Batalla de Hogwarts. La causa del fracaso de Voldemort es simple: está buscando la vida en todos los lugares equivocados.

Entonces, ¿dónde deberíamos buscar la vida? En la búsqueda para derrotar a Lord Voldemort, Harry y su amiga Hermione visitan el cementerio de la iglesia en el valle de Godric, donde los padres de Harry están enterrados. En una víspera de Navidad nevada, Harry lee la inscripción en su tumba: “Y el último enemigo que será derrotado es la muerte” (1 Corintios 15:26)16. Esta Escritura proviene, muy significativamente, del largo y poderoso sermón del apóstol Pablo en Primera Corintios sobre la muerte y resurrección de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

El título del primer capítulo del primer libro de la serie de siete libros de Harry Potter es “El niño que vivió”. A lo largo de la serie, Harry, simbólicamente, desafía repetidamente a la muerte para vivir de nuevo. Su supervivencia resulta primero del sacrificio desinteresado de su madre para salvarlo y, finalmente, de su propia voluntad de sacrificarse para derrotar a Voldemort y salvar al mundo mágico.

Les testifico que hay otro, uno que es mayor, que vivió, que recorrió los caminos polvorientos de Galilea, que expió nuestros pecados, que fue crucificado y resucitado, y que vive nuevamente. Este Jesús no es el personaje central de alguna gran obra de ficción literaria. Él es el personaje central del gran plan de redención y, en las palabras del Rey Benjamín, “no se dará otro nombre, ni otra senda ni medio, por el cual la salvación llegue a los hijos de los hombres, sino en el nombre de Cristo, el Señor Omnipotente, y por medio de ese nombre” (Mosíah 3:17). Su sacrificio, nacido del amor, nos permite ser perdonados de nuestros pecados y vivir de nuevo.

Jesús dijo a Marta cuando murió su hermano Lázaro:

Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto? [Juan 11:25–26]

Comencé este discurso apelando a la admonición de “[buscar] palabras de sabiduría de los mejores libros”. Mientras que Harry Potter ha sido para mí la fuente de muchas palabras de sabiduría que han fortalecido mi fe, el apóstol Juan nos ha dicho que Jesucristo es la Palabra principal. En la traducción de José Smith de la Biblia leemos:

Porque en el principio era el Verbo, sí, el Hijo, que es hecho carne y enviado a nosotros por la voluntad del Padre. Y cuantos crean en su nombre recibirán de su plenitud. Y de su plenitud recibimos todos, sí, inmortalidad y vida eterna, por medio de su gracia. [JST, Juan 1:16]

Las promesas de inmortalidad y vida eterna nos son dadas a todos “mediante la fe en su nombre” (Mosíah 3:9), nuestra decisión de arrepentirnos, nuestra diligencia en guardar los mandamientos y la gracia de la Expiación de Jesucristo.

Armados con esta visión, les desafío a mostrar una mayor medida del amor de Cristo.

Los invito a pedir en oración al Señor que los ayude a identificar sus debilidades, a fin de que, por Su gracia, sus cosas débiles sean fuertes.

Les imploro que se aferren a su fe, por débil que sea, mientras navegan por el terreno incierto de esta vida mortal.

Los animo a no perder de vista la gran obra a la que todos ustedes han sido llamados a realizar y que pueden lograr con la ayuda del Señor y con su fe.

Finalmente, ruego que se esfuercen fervientemente por venir a Cristo y beber de sus aguas vivas. En el nombre de Jesucristo. Amén.

© Brigham Young University. Todos los derechos reservados. 

  1. J. K. Rowling, Harry Potter y la cámara secreta (1998), libro 2, capítulo 17, “El heredero de Slytherin”.
  2. Rowling, Harry Potter y la cámara secreta, capítulo 2, “Advertencia de Dobby”; énfasis en el original.
  3. J. K. Rowling, Harry Potter y las reliquias de la muerte (2007), libro 7, capítulo 24, “El fabricante de varitas”.
  4. Sandra Rogers, “Hearts Knit Together”, en Susette Fletcher Green, Dawn Hall Anderson y Dlora Hall Dalton, eds., Hearts Knit Together: Talks from the 1995 Women’s Conference (Salt Lake City: Deseret Book, 1996), pág. 7; citado por Jean B. Bingham, “Traeré la luz del Evangelio a mi hogar”, Liahona, noviembre de 2016.
  5. Véase J. K. Rowling, Harry Potter y el cáliz de fuego (2000), libro 4, capítulo 20, “La primera tarea”.
  6. Véase J. K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal (1997), libro 1, capítulo 16, “A través de la trampilla”.
  7. Véase J. K. Rowling, Harry Potter y el prisionero de Azkaban (1999), libro 3, capítulo 19, “El siervo del Señor Voldemort”.
  8. Véase Rowling, Reliquias de la muerte, capítulo 23, “Malfoy Manor”.
  9. Véase Rowling, La piedra filosofal, capítulo 17, “El hombre de dos caras”.
  10. Véase Rowling, Prisionero de Azkaban.
  11. Véase Rowling, Cáliz de fuego.
  12. Véase Rowling, Reliquias de la muerte.
  13. Véase Rowling, Reliquias de la muerte, capítulo 22, “Las Reliquias de la Muerte”, y capítulo 24, “El fabricante de varitas”.
  14. J. K. Rowling, Prisionero de Azkaban, capítulo 21, “El secreto de Hermione”.
  15. Wendy Watson Nelson, en Russell M. Nelson y Wendy W. Nelson, “Juventud de Israel”, Devocional mundial con el presidente y la hermana Nelson, 3 de junio de 2018, https://www.churchofjesuschrist.org/study/broadcasts/worldwide-devotional-for-young-adults/2018/06/hope-of-israel?lang=spa; cursiva en el original.
  16. Rowling, Reliquias de la muerte, capítulo 16, “El hueco de Godric”.
Harry Potter y las cinco verdades del Evangelio

Brigitte C. Madrian, directora de la Escuela Marriott de Negocios de BYU, pronunció este discurso el 8 de octubre de 2019.