La alegoría del pastel de bodas Peggy S. Worthen 24 de julio de 2026 https://speeches.byu.edu/spa/talks/peggy-s-worthen/la-alegoria-del-pastel-de-bodas/ --- Tenemos la intención de modificar esta traducción cuando sea necesario. Si tiene sugerencias, por favor envíe un correo a speeches.spa@byu.edu. He titulado mis comentarios “La alegoría del pastel de bodas”. Érase una vez dos jóvenes estudiantes de BYU, amigas y compañeras de cuarto. Un día, la otra compañera de cuarto les pidió a estas dos jovencitas que le hicieran su pastel de bodas. “Una petición intimidante”, pensaron. A fin de cuentas, todos saben que los pasteles de boda pueden ser un desafío. Deben tener los ingredientes adecuados y hay que saber seguir una receta. Deben saber cómo evitar que el pastel horneado se desmorone en pedazos al pasarlo del molde a la plataforma. Deben saber cómo montar y sujetar correctamente cada nivel del pastel para que no se derrumbe. Deben saber cómo decorar el pastel para que la superficie quede hermosa y lisa. Deben saber cómo hacer que el glaseado decorativo tenga la consistencia correcta para que no sea demasiado rígido o demasiado blando. Debe ser perfecto. También deben saber cómo utilizar una variedad de herramientas para hacer diferentes diseños en el pastel. A pesar de todos estos desafíos, una vez que hayan horneado, ensamblado, enfriado y decorado correctamente el pastel, resulta ser una experiencia muy gratificante. Retomemos la historia a partir de ahí. [Se mostró un video.] Estas dos jóvenes enfrentaron su desafío admirablemente. Estaban preparadas para hacer el pastel porque habían tomado una clase que les daba la experiencia y habilidad para hacerlo. Tenían la receta de la abuela que había sido comprobada y aprobada. Tenían todos los ingredientes adecuados. Pero, lo más importante, tenían valor y confianza en sí mismas de que podían llevar a cabo la tarea. Así que siguieron adelante, e incluso cuando estaban distraídas y las cosas se pusieron patas para arriba, tenían la perspectiva correcta. No se desanimaron, sino que aprovecharon la situación al máximo. A veces su vida, incluso su vida en BYU, será como hacer un pastel de bodas. Tendrán muchas oportunidades para poner en práctica lo que han aprendido y actuar en cuanto a ello. Estarán preparados para actuar y tendrán el conocimiento y la capacitación que necesitan para tener éxito. Tendrán los ingredientes adecuados, pero no habrá garantía de que tendrán éxito. En esos momentos deberán decidir si actuarán con fe o si el temor al fracaso los paralizará. Una de las grandes pruebas de la vida es ser capaz de seguir adelante aun cuando no se está seguro de un resultado específico. Tengo una amiga que recibió su licenciatura y maestría de BYU. Ha utilizado su educación, talentos y habilidades en su profesión y ha sido exitosa. Sin embargo, ella ha sentido la necesidad de enriquecer su vida. Le interesan muchas cosas, pero una de las que más ha llamado su atención es el derecho, por lo tanto, está considerando estudiar en la facultad de derecho. Creo que le irá muy bien. Lo único que necesita hacer es estudiar para el Examen de Admisión de la Facultad de Derecho (LSAT, por sus siglas en inglés) y tomarlo. (Es fácil para mí estar aquí y decir que eso es lo único que necesita hacer ya que no soy yo quien está estudiando para tomar el LSAT). Fuera de eso, ella está preparada y calificada para ir a la escuela de derecho. Solo tiene que presentar su solicitud. Un día le pregunté cómo iban sus planes en cuanto a la carrera de derecho y me dijo que, después de todo, había decidido no continuar. Le pregunté por qué y me dijo que había estado orando al respecto y no había recibido una respuesta. Pero eso no significa que no deba seguir adelante. El élder Richard G. Scott dijo lo siguiente acerca de cómo obtener respuestas a nuestras oraciones: [Dios] responderá de una de estas tres maneras. Primero: sentirás la paz, el consuelo y la seguridad que confirma que tu decisión es correcta. O segundo: sentirás un sentimiento de inquietud, de estupor de pensamiento que indica que lo que has escogido no es lo correcto. O tercero —y ésta es la más difícil— no sentirás ninguna respuesta. [“Utilizar el don supremo de la oración”, Liahona, mayo de 2007; énfasis en el original] Mi amiga estaba experimentando la tercera respuesta. Después de pensarlo un poco, decidió actuar con fe y continuar con su plan de tomar el examen y ver cómo se sentía después. Tal vez su puntaje en el LSAT sería la respuesta. Al igual que quienes hicieron el pastel de bodas, ella tiene todos los ingredientes; lo único que necesita hacer es actuar y poner su confianza en el Padre Celestial. A veces podemos dudar en seguir adelante incluso después de haber orado. Tal vez aún no hemos recibido la respuesta a nuestras oraciones que pensábamos que debíamos recibir. Tal vez empecemos a cuestionarnos y a preguntarnos: “¿Y si no es lo correcto?” o “¿Y si no sale bien?”. El élder Scott dio este consejo: ¿Qué puedes hacer cuando te has preparado cuidadosamente, has orado con fervor y has esperado un tiempo razonable para recibir una respuesta, y sigues sin sentirla? [Considera expresar agradecimiento cuando eso ocurra, ya que es una evidencia de que Dios confía en ti.] Cuando vives dignamente y lo que has elegido está de acuerdo con las enseñanzas del Salvador y necesitas actuar, sigue adelante con confianza. Si eres receptivo a los susurros del Espíritu, con seguridad, sucederá en el momento apropiado una de dos cosas: o recibirás el estupor de pensamiento que te indicará que lo que has escogido no es correcto, o sentirás paz o que tu pecho arde confirmándote que tu elección ha sido correcta. Cuando tú vives con rectitud y actúas con confianza, Dios no permitirá que sigas adelante por mucho tiempo sin hacerte sentir la impresión de que has hecho una mala decisión. [“Don supremo”, la oración entre corchetes está presente en el discurso en inglés] Después de haber tomado la decisión de actuar y seguir adelante con fe, sabiendo que hemos tomado todos los pasos correctos, y después de haber seguido cuidadosamente la receta que se nos ha dado, entonces debemos continuar y disfrutar del proceso sin demasiada preocupación por el resultado final específico. De vez en cuando, las cosas pueden ponerse patas arriba, como sucedió con el pastel de bodas, pero con la perspectiva adecuada podemos disfrutar de la sensación de logro que proviene de seguir adelante con fe. Hablando de la necesidad de avanzar incluso ante la incertidumbre, el presidente Thomas S. Monson ha observado: [Debemos ser] exploradores en espíritu… El espíritu de la exploración … requiere que desarrollemos la capacidad de hacer frente a los problemas con valor, a las desilusiones con buen ánimo, al triunfo con humildad. Al crear el mundo, el Señor no lo hizo todo absolutamente, sino que dejó muchas puertas abiertas para que el hombre empleara su ingenio; dejó la electricidad en la nube, el petróleo en la tierra; no tendió puentes sobre los ríos, no taló los bosques, ni nos edificó ciudades. Dios le da al hombre la materia prima en vez del producto acabado; nos deja los cuadros sin pintar, la música sin componer y los problemas sin resolver, a fin de que nosotros mismos descubramos la dicha y la gloria de crear. [“Mensaje de la Primera Presidencia: En pos de la vida plena”, Liahona, agosto de 1988.] Dios nos ha dado a cada uno de nosotros la oportunidad de crear con el objetivo de aprender a hallar gozo en ese proceso celestial. A veces el resultado no será el que esperamos, pero el proceso en sí es importante. La razón por la que me gusta ver las oportunidades como un pastel de bodas es que, a pesar de que hacer un pastel de bodas puede ser desafiante, en realidad aunque a menudo es la pieza central de una recepción de boda y los invitados lo ven, el pastel no es realmente lo importante. La felicidad de la pareja casada es lo más importante, y no depende de un pastel de bodas. Del mismo modo, cuando decidimos actuar ante la incertidumbre, seguir adelante con fe y hacer el pastel, el pastel no es lo que importa. Lo que importa será el crecimiento al tener la valentía y la fe para hacer el pastel en primer lugar. Espero que cada uno de ustedes reconozca las oportunidades de pasteles de boda que se les presenten este año. Les prometo que a medida que procedan con fe en esos momentos, su vida será grandemente bendecida de maneras que quizás no hayan anticipado plenamente. Que así sea, es mi oración, en el nombre de Jesucristo. Amén. © Brigham Young University. Todos los derechos reservados. Peggy S. Worthen, esposa del presidente de BYU, Kevin J Worthen, pronunció este discurso devocional el 5 de enero de 2016.