{"id":558,"date":"2024-01-27T20:00:00","date_gmt":"2024-01-27T20:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/speeches.byu.edu\/spa\/?post_type=speech&#038;p=558"},"modified":"2024-09-26T23:41:52","modified_gmt":"2024-09-26T23:41:52","slug":"el-amor-no-es-ciego-reflexiones-para-universitarios-sobre-la-fe-y-la-ambiguedad","status":"publish","type":"speech","link":"https:\/\/speeches.byu.edu\/spa\/talks\/bruce-c-hafen\/el-amor-no-es-ciego-reflexiones-para-universitarios-sobre-la-fe-y-la-ambiguedad\/","title":{"rendered":"El amor no es ciego: Reflexiones para universitarios sobre la Fe y la Ambig\u00fcedad"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\"><em><strong>Tenemos la intenci\u00f3n de modificar la traducci\u00f3n cuando sea necesario. Si tiene alguna sugerencia, escr\u00edbanos a speeches.spa@byu.edu<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Gracias, Presidente Oaks. Se siente bien volver a este campus. Si les preguntaran a nuestros hijos de d\u00f3nde son, todav\u00eda dir\u00edan que son de Provo. No s\u00e9 cu\u00e1ntos a\u00f1os m\u00e1s continuar\u00e1n diciendo eso; esperamos que pronto se acostumbren a Rexburg. Provo y Rexburg tienen mucho en com\u00fan, y no es menor que en estas dos ciudades haya dos grandes Universidades. Ha sido una fuente de gran satisfacci\u00f3n notar el apoyo y la preocupaci\u00f3n que las personas de BYU tienen por la Universidad de Ricks (Actualmente BYU Idaho). Quiero que sepan que la gente de Ricks aprecia su inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Para que podamos estar alerta a lo que el enemigo nos est\u00e1 diciendo, me gustar\u00eda compartir con ustedes algo que escuch\u00e9 recientemente acerca de los alumnos de las universidades de la Iglesia. Un amigo m\u00edo, que se gradu\u00f3 de otra universidad en este estado, me pregunt\u00f3 que tienen en com\u00fan una persona esperando un taxi en hora pico y una estudiante de una universidad de la iglesia buscando novio. Le dije que no sab\u00eda la diferencia, pero que siempre me hab\u00eda intrigado esa pregunta.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l dijo: \u201cCualquiera le sirve\u201d. Esto obviamente no se aplica a nosotros, excepto en la ocasi\u00f3n en que le propuse matrimonio a mi esposa aqu\u00ed en Provo hace varios a\u00f1os. En ese momento, al menos, me alegr\u00e9 de que hubiera algo de verdad en esa observaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El t\u00edtulo de mis palabras de hoy, hermanos y hermanas, es sencillo y les dejar\u00e1 pregunt\u00e1ndose a qu\u00e9 me refiero; espero que est\u00e9 claro para cuando termine. El t\u00edtulo es \u201cEl amor no es ciego\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando yo era estudiante de derecho, mi esposa y yo asistimos a un barrio de estudiantes en el que la mayor\u00eda de los miembros eran estudiantes de posgrado. Desarrollamos estrechas amistades con muchos de los que estaban experimentando, al igual que nosotros, la gran expansi\u00f3n de la mente al aprender las herramientas del an\u00e1lisis intelectual y la expansi\u00f3n del esp\u00edritu al acercarnos al Se\u00f1or mediante experiencias tales como el matrimonio y la crianza de nuestros primeros hijos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un domingo por la ma\u00f1ana, el Cu\u00f3rum de \u00c9lderes de nuestro barrio llev\u00f3 a cabo una reuni\u00f3n especial de testimonios, caracterizada por la calidez espiritual y la sinceridad personal. Durante esa reuni\u00f3n, un compa\u00f1ero de derecho relat\u00f3 una experiencia de su ni\u00f1ez que hab\u00eda tenido justo despu\u00e9s de haber sido ordenado di\u00e1cono. Viv\u00eda en una granja y le hab\u00edan prometido que criar\u00eda a un becerro que estaba a punto de nacer. Una ma\u00f1ana de verano, cuando sus padres estaban ausentes, estaba trabajando en el granero cuando la vaca pre\u00f1ada comenz\u00f3 a parir prematuramente. Observ\u00f3 con gran asombro el nacimiento del becerro; y entonces, sin previo aviso, la madre rod\u00f3 sobre el peque\u00f1o becerro. Ante sus ojos la vaca estaba tratando de matarlo; por lo tanto, clam\u00f3 al Se\u00f1or con todo su coraz\u00f3n pidiendo ayuda. Sin pensar en cu\u00e1nto m\u00e1s pesaba la vaca que \u00e9l, la empuj\u00f3 con toda su fuerza y de alguna manera la apart\u00f3. Tom\u00f3 el cuerpo sin vida del becerro en sus brazos, con el coraz\u00f3n roto, y l\u00e1grimas corriendo por sus mejillas, lo mir\u00f3, pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 hab\u00eda sucedido y qu\u00e9 podr\u00eda hacer. Entonces nos dijo que record\u00f3 que ahora pose\u00eda el sacerdocio y ten\u00eda todo el derecho de orar para pedir ayuda adicional. Y as\u00ed or\u00f3 desde lo m\u00e1s profundo de su joven y devoto coraz\u00f3n. Poco tiempo despu\u00e9s, el peque\u00f1o animal comenz\u00f3 a respirar de nuevo y supo que su oraci\u00f3n hab\u00eda sido contestada.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de contarnos esto, los ojos se le llenaron de l\u00e1grimas y \u00e9l nos dijo: \u201cHermanos, les cuento esta historia porque no s\u00e9 s\u00ed ahora podr\u00eda hacer lo que hice en ese momento. No creo que pueda esperar ese tipo de ayuda del Se\u00f1or en una situaci\u00f3n parecida. No estoy seguro de poder creer ahora, incluso si reviviera esa experiencia, pensar\u00eda que la supervivencia del becerro fue tan solo una coincidencia. No entiendo lo que me ha pasado desde aquel incidente, pero siento que algo ha salido un poco mal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al compartir tanto las dimensiones infantiles como sofisticadas, yo creo que mi amigo del Cu\u00f3rum de \u00e9lderes no estaba diciendo que hab\u00eda perdido su fe en el Se\u00f1or; sino m\u00e1s bien, \u00e9l simplemente estaba siendo muy sincero con nosotros. Este relato refleja los pensamientos y sentimientos que muchos de nosotros experimentamos, a nuestra manera, durante los a\u00f1os universitarios. Estos pensamientos y sentimientos son una parte importante del crecimiento hacia la madurez espiritual e intelectual, as\u00ed como una parte crucial para entender tanto las fortalezas como las limitaciones de una educaci\u00f3n universitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de entrar en la universidad, la mayor\u00eda de nosotros pensamos las cosas en t\u00e9rminos de blanco y negro; hay muy poco gris ya sea en la dimensi\u00f3n intelectual o espiritual de nuestra perspectiva. Por lo tanto, la mayor\u00eda de los estudiantes de primer a\u00f1o en lugares como BYU y Ricks tienen un optimismo y lealtad maravillosamente inocente que los hace m\u00e1s ense\u00f1ables y agradables que cualquier otro grupo de alumnos. Considero que una de las grandes bendiciones de mi vida es estar asociado con tantos j\u00f3venes, que est\u00e1n atravesando ese punto de sus vidas, en la Universidad de Ricks. Es t\u00edpico de estos j\u00f3venes y jovencitas confiar en sus maestros, creer en lo que leyeron y responder con un entusiasmo ilimitado a las invitaciones para servir en la Iglesia. \u00bfD\u00f3nde m\u00e1s, sino en un barrio de estudiantes compuesto en su mayor\u00eda por estudiantes de primer a\u00f1o, encontrar\u00e1n a un miembro de la Iglesia tan entusiasmado por ser llamado por el obispo como coordinador del himnario, o tal vez como especialista de jugo de naranja de la Sociedad de Socorro los domingos por la ma\u00f1ana? Como dijo un misionero retornado, una de las mejores cosas de un barrio de estudiantes compuesto principalmente de estudiantes de primer a\u00f1o y de segundo a\u00f1o es que cuando se plantea un tema de discusi\u00f3n como la fe o el arrepentimiento, nadie bosteza.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, las nuevas experiencias pueden presentar una nueva dimensi\u00f3n a la perspectiva de un alumno. En general, describir\u00e9 esta nueva dimensi\u00f3n como un crecimiento de conciencia sobre la brecha entre lo real y lo ideal, entre lo que es y lo que debe ser. Para ilustrarlo, les pido que imaginen dos c\u00edrculos, uno dentro del otro. El l\u00edmite interior es lo real, o lo que es; el l\u00edmite exterior es lo ideal, o lo que deber\u00eda ser. Nos encontramos en el l\u00edmite interior, extendiendo la mano, tratando de acercarnos m\u00e1s a los ideales a los que nos hemos comprometido. Nos damos cuenta de la distancia entre estos dos l\u00edmites cuando percibimos que algunas cosas sobre nosotros mismos o las circunstancias que presenciamos no son como esperamos que fueran. En momentos como ese, pueden surgir algunas frustraciones. Perm\u00edtanme ofrecerles algunos ejemplos de lo que quiero decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Los alumnos de una universidad de la Iglesia pueden sufrir desilusiones cuando pierden una gran batalla contra el monstruo burocr\u00e1tico, o cuando permanecen desconocidos y sin nombre para el obispo de su barrio durante semanas o incluso meses, o cuando se enfrentan a un miembro del cuerpo docente cuyos compromisos con la Iglesia parecen dudosos. A un nivel m\u00e1s personal y espiritual, tal vez una oraci\u00f3n importante lleva demasiado tiempo sin respuesta, o sufren algunos reveses devastadores con las calificaciones, su salud o los prospectos de matrimonio; y los cielos pueden parecer cerrados en tiempos de gran necesidad. Tambi\u00e9n pueden llegar a ser cada vez m\u00e1s conscientes de las imperfecciones de otras personas, incluso de los padres, de otros miembros de la Iglesia, o incluso de un obispo o de un presidente de estaca. Como dicen los historiadores, cuando nos familiarizamos m\u00e1s con aquellos que han sido nuestros h\u00e9roes, podemos comenzar a ver sus limitaciones humanas. Es posible que los alumnos tambi\u00e9n comiencen a afrontar temas tan pol\u00e9micos como la funci\u00f3n de la mujer en la Iglesia y las diferentes opiniones pol\u00edticas entre los miembros de la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p>No es raro que los misioneros tambi\u00e9n se encuentren con esta brecha entre lo real y lo ideal, quiz\u00e1s porque los nuevos misioneros por lo general hacen compromisos m\u00e1s idealistas de lo que nunca antes hab\u00edan hecho. Sin embargo, a pesar de sus m\u00e1s valientes esfuerzos, tal vez se encuentren m\u00e1s de una vez luchando contra las l\u00e1grimas de la desilusi\u00f3n cuando los frutos prometidos de una actitud mental positiva se les escapan. Hay algo especial en momentos como este donde descubrimos por primera vez que hay limitaciones en la idea de que podemos hacer cualquier cosa que tengamos en mente. Una vez di todo lo que ten\u00eda con esa proposici\u00f3n en mente, en mi determinaci\u00f3n de ser el mejor lanzador de bala de la historia de mi secundaria. Pero simplemente no era lo suficientemente grande; realmente, no hab\u00eda soluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Experiencias como estas pueden producir confusi\u00f3n e incertidumbre \u2014en una palabra, ambig\u00fcedad\u2014 y uno puede anhelar con nostalgia momentos m\u00e1s sencillos y f\u00e1ciles en los que las cosas no solo parec\u00edan m\u00e1s claras, sino m\u00e1s bajo nuestro control. Tales experiencias pueden dar lugar a los comienzos del escepticismo, de la cr\u00edtica, de la falta de disposici\u00f3n a responder a la autoridad o a las invitaciones para alcanzar ideales que ahora parecen estar m\u00e1s all\u00e1 de lo que uno puede comprender. No todos se encontrar\u00e1n con lo que he estado describiendo, y no quiero sugerir que todos tengan esas experiencias. Pero es m\u00e1s probable que los alumnos universitarios encuentren \u201cambig\u00fcedad\u201d en casi cualquier circunstancia en la que se encuentren.<\/p>\n\n\n\n<p>Las ense\u00f1anzas fundamentales del Evangelio restaurado son potentes, claras e inequ\u00edvocas; pero en ocasiones es posible encontrarse con cierta ambig\u00fcedad incluso al estudiar las Escrituras. Consideren, por ejemplo, el caso \u2014conocido por todos nosotros\u2014 de Nefi, quien mat\u00f3 a Lab\u00e1n para obtener el registro de las Escrituras (v\u00e9ase 1 Nefi 4:5\u201318). Esa situaci\u00f3n no est\u00e1 libre de ambig\u00fcedad hasta que el lector se da cuenta de que Dios mismo, quien dio el mandamiento \u201cNo matar\u00e1s\u201d (\u00c9xodo 20:13), fue tambi\u00e9n el origen de las instrucciones dadas a Nefi en este caso excepcional.<\/p>\n\n\n\n<p>Consideren tambi\u00e9n el caso de Pedro la noche en que neg\u00f3 que conoc\u00eda a su Maestro tres veces seguidas (v\u00e9ase Mateo 26; Marcos 14; Lucas 22; Juan 18). Com\u00fanmente consideramos a Pedro como un cobarde cuyo compromiso no era lo suficientemente fuerte como para defender al Salvador, pero una vez escuch\u00e9 al presidente Spencer W. Kimball ofrecer una interpretaci\u00f3n alternativa de la situaci\u00f3n de Pedro. En un discurso en este campus en 1971, el presidente Kimball, que en ese entonces era miembro del Cu\u00f3rum de los Doce, dijo que la declaraci\u00f3n del Salvador de que Pedro lo negar\u00eda tres veces antes de que cantara el gallo podr\u00eda haber sido una petici\u00f3n a Pedro, no una predicci\u00f3n. Jes\u00fas podr\u00eda haber estado instruyendo a su ap\u00f3stol principal que negara cualquier asociaci\u00f3n con \u00e9l a fin de asegurar un liderazgo fuerte para la Iglesia despu\u00e9s de la crucifixi\u00f3n. Tal como pregunt\u00f3 el presidente Kimball, qui\u00e9n puede dudar de la valent\u00eda y la disposici\u00f3n de Pedro de ponerse de pie y ser reconocido cuando le cort\u00f3 la oreja a un guardia en el jard\u00edn de Getseman\u00ed. El presidente Kimball no ofreci\u00f3 este punto de vista como la \u00fanica interpretaci\u00f3n, pero s\u00ed se\u00f1al\u00f3 que hay suficiente justificaci\u00f3n para que se considere. Entonces, cu\u00e1l es la respuesta: \u00bfFue Pedro un cobarde, o fue tan crucial para la supervivencia de la Iglesia que se le prohibi\u00f3 arriesgar su vida? No estamos seguros. Este es un incidente de las Escrituras en el que hay cierta ambig\u00fcedad y dificulta nuestro entendimiento total.<\/p>\n\n\n\n<p>Comparemos algunos otros pasajes de las Escrituras. El Se\u00f1or ha dicho que no puede considerar el pecado con el m\u00e1s m\u00ednimo grado de tolerancia (DyC 1:31), pero en otros lugares dijo a la mujer ad\u00faltera: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n. . . los que te acusaban? . . . Ni yo te condeno; vete, y no peques m\u00e1s (Juan 8:10-11). En verdad hay un principio de justicia, pero tambi\u00e9n hay un principio de misericordia. En ocasiones, esos dos principios correctos se unen entre s\u00ed a medida que el principio superior unificador de la Expiaci\u00f3n lleva a cabo su obra. Aunque Dios nos ha dado principios correctos mediante los cuales debemos gobernarnos, no siempre es f\u00e1cil aplicarlos a situaciones particulares en nuestra vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada d\u00eda nos enfrentamos a ejemplos concretos de ese proceso al intentar cumplir con nuestras responsabilidades hacia la familia, la Iglesia, la comunidad y nuestras preocupaciones profesionales. Una joven madre que vive en esta comunidad y que tiene varios hijos, adem\u00e1s de una responsabilidad en la Iglesia y un esposo ocupado y fiel, expres\u00f3 su desaliento mientras intentaba decidir lo que deb\u00eda priorizar en la vida y cuando deb\u00eda hacerlo. Le dijeron: \u201cBueno, aseg\u00farese de poner la obra del Se\u00f1or en primer lugar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su respuesta: \u201cPero, \u00bfqu\u00e9 pasa si es toda la obra del Se\u00f1or?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De manera similar, mi esposa y yo a menudo nos hemos preguntado c\u00f3mo debemos lidiar con nuestros hijos en uno de los cuatro mil incidentes que no se anticipan en ninguno de los libros sobre la crianza de los hijos. A veces uno de nosotros tiene un sentimiento claro en cuanto a lo que se debe hacer, pero a menudo me encuentro simplemente dici\u00e9ndole, con gran convicci\u00f3n y total confianza en ella: \u201cBueno, querida, aseg\u00farate de hacer lo correcto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida familiar y la Iglesia no son los \u00fanicos aspectos en los que la respuesta correcta no siempre est\u00e1 a plena vista. Si quisieran ampliar su entendimiento en cuanto a las repercusiones de la ambig\u00fcedad, podr\u00edan pensar una vez m\u00e1s en la guerra de Vietnam. \u00bfDeber\u00eda nuestra naci\u00f3n haber tratado de hacer m\u00e1s de lo que lo hizo, o menos de lo que hizo? O tal vez podr\u00edan considerar si debemos vender todo lo que tenemos y donar nuestro excedente a los millones de personas que est\u00e1n pasando hambre. Tambi\u00e9n podr\u00edamos preguntarnos cu\u00e1nta intervenci\u00f3n gubernamental en los negocios y en la vida privada es demasiado. Las personas que se encuentran en el extremo de estas preguntas expresan gran certeza en cuanto a lo que se debe hacer. Sin embargo, creo que algunas de esas personas est\u00e1n m\u00e1s interesadas en tener la raz\u00f3n que estar en lo correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>Volviendo a un tema m\u00e1s claro para ilustrar la naturaleza de la ambig\u00fcedad, recuerdo la declaraci\u00f3n de Arthur King de que la mayor\u00eda de las obras literarias m\u00e1s conocidas plantean una profunda pregunta sobre un problema humano, exploran la pregunta con destreza y profundidad, y luego dejan el asunto para que el lector lo resuelva. Agreg\u00f3 que si la resoluci\u00f3n parece demasiado clara o demasiado f\u00e1cil, la literatura no es muy buena o los lectores no entienden. Tomemos, por ejemplo, la novela de Dostoevsky, The Idiot, que plantea seriamente la pregunta de si es posible que un verdadero cristiano ame desinteresadamente. El personaje principal de la historia es una persona pura y buena que ama a dos mujeres diferentes de dos maneras diferentes. Uno que ama como la mayor\u00eda de los hombres aman a las mujeres: ella se preocupa por \u00e9l, ella lo ayuda, se siente atra\u00edda por ella rom\u00e1nticamente y ella podr\u00eda hacer que su vida sea muy feliz. La otra mujer, una persona pat\u00e9ticamente inadecuada, \u00e9l la ama principalmente porque ella lo necesita desesperadamente y porque \u00e9l tiene un coraz\u00f3n compasivo. Al plantearse el dilema de con cu\u00e1l de esas dos mujeres debe casarse el hombre, Dostoevsky parece preguntarse si es posible que los hombres mortales se entreguen honestamente a los ideales altruistas del cristianismo. Como es de esperar, \u00e9l deja la enorme pregunta sin resolver, obligando al lector a meditar la respuesta por s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>He tratado intencionalmente de sugerir una amplia variedad de casos en los que las respuestas que buscamos no son tan evidentes como podr\u00edamos esperar. Mi sugerencia es que cierta incertidumbre es caracter\u00edstica de la experiencia terrenal. Los vapores de tinieblas en el sue\u00f1o de Lehi son, por esa misma raz\u00f3n, una representaci\u00f3n simb\u00f3lica de la vida al enfrentarla en este mundo. Muchas cosas son, por supuesto, muy ciertas y muy claras, como lo representa tan hermosamente la barra de hierro en el sue\u00f1o de Lehi; pero, en particular, para aquellos que cursan estudios universitarios, hay suficiente complejidad para hacer que el tema de la ambig\u00fcedad sea digno de an\u00e1lisis.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la brecha existente para la mayor\u00eda de nosotros entre lo que somos y lo que nos gustar\u00eda ser, y teniendo en cuenta que al menos algunas experiencias nos har\u00e1n preguntarnos, \u00bfqu\u00e9 debemos hacer? Creo que hay tres niveles diferentes de afrontar la ambig\u00fcedad. Puede que haya m\u00e1s, pero me gustar\u00eda hablar en t\u00e9rminos de tres.<\/p>\n\n\n\n<p>En el nivel uno hay dos actitudes t\u00edpicas, una de las cuales es que simplemente no vemos \u2014quiz\u00e1 no podemos ver\u2014 los problemas que existen. Algunos parecen casi conscientemente filtrar cualquier percepci\u00f3n de una brecha entre lo real y lo ideal. Los que se encuentran en esta categor\u00eda son aquellos para quienes el Evangelio en su mejor momento es un firme apret\u00f3n de manos, un saludo entusiasta y un bot\u00f3n con una sonrisa. Tambi\u00e9n consideran que su misi\u00f3n fue la mejor, su barrio de estudiantes es el mejor y cada nuevo d\u00eda probablemente ser\u00e1 el mejor d\u00eda que hayan tenido. Este tipo de personas son felices, espont\u00e1neas y optimistas, y siempre logran vivir sin preocupaciones. Son capaces de soportar muchas tormentas que parecer\u00edan terribles para las personas m\u00e1s pesimistas, aunque uno se pregunta si la raz\u00f3n es que a menudo no se dan cuenta de que hab\u00eda una tormenta. <\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo grupo en el nivel uno tiene un problema muy diferente con la brecha entre lo que es y lo que debe ser. Los que se encuentran en esta categor\u00eda eliminan la frustraci\u00f3n que se crea al percibir una distancia entre lo real y lo ideal en su mundo, borrando de esta manera, el c\u00edrculo interior de la realidad. Se aferran a lo ideal con tal determinaci\u00f3n que son capaces de evitar sentir el dolor que les provocar\u00eda enfrentarse a la verdad acerca de s\u00ed mismos, de los dem\u00e1s o del mundo que los rodea. Supongo que es esta categor\u00eda la que a veces se representa en las cartas al editor de los peri\u00f3dicos de BYU y de Ricks donde se expresa conmoci\u00f3n porque alguna persona o parte de la instituci\u00f3n no ha alcanzado la perfecci\u00f3n, dejando al escritor at\u00f3nito, \u201cseguramente no en la universidad del Se\u00f1or\u201d. Uno de los problemas que experimentan los integrantes de este grupo es que parecen incapaces de distinguir entre las imperfecciones que importan y las que tal vez no importan tanto. Creo que Hugh Nibley debe haber pensado en ellos cuando habl\u00f3 de aquellos que piensan que es m\u00e1s loable levantarse a las cinco de la ma\u00f1ana para escribir un libro malo que levantarse a las nueve de la ma\u00f1ana para escribir un buen libro. Para el hermano Nibley, es obvio que la hora exacta en la que nos levantamos no es tan importante como lo que hacemos una vez que nos levantamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo haber escuchado a un grupo de alumnos analizar cu\u00e1l de los dos tipos de personas que acabo de describir es el modelo m\u00e1s apropiado para emular. Sintieron que ten\u00edan que elegir entre estar relajados, felices y despreocupados por el Evangelio, o ser perfeccionistas. Despu\u00e9s de escuchar el an\u00e1lisis, sent\u00ed que ambos tipos de personas sufren de la misma limitaci\u00f3n. No hay mucho donde escoger entre una preocupaci\u00f3n fren\u00e9tica por la perfecci\u00f3n y una felicidad superficial forzada. Ambas perspectivas carecen de profundidad, y sus defensores comprenden las cosas demasiado r\u00e1pido y sacan conclusiones de su experiencia con demasiada facilidad. Ninguno de los dos tipos est\u00e1 muy bien preparado para la adversidad, y temo que el primer viento fuerte que llegue los derribar\u00e1 a ambos. Creo que esto se debe principalmente a que sus ra\u00edces no se han afirmado lo suficiente en el suelo de la experiencia como para establecer unos cimientos firmes. Ambos tambi\u00e9n reflejan la delgadez de la filosof\u00eda sin templar por el sentido com\u00fan. En ambos casos, ser\u00eda \u00fatil simplemente ser m\u00e1s realista en cuanto a las experiencias de la vida, aun cuando eso signifique afrontar algunas preguntas y limitaciones que lo dejen a uno un poco inc\u00f3modo. Esa misma incomodidad puede ser una motivaci\u00f3n para lograr un verdadero crecimiento. Como alguien ha dicho, la Iglesia verdadera tiene la intenci\u00f3n no solo de consolar a los afligidos, sino de afligir a los que est\u00e1n c\u00f3modos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los invito, pues, a elevarse al nivel dos, en las que se ven las cosas como son; porque s\u00f3lo entonces podr\u00e1n tratarlas de una manera provechosa y constructiva. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si no estamos dispuestos a lidiar con la frustraci\u00f3n que proviene de afrontar sincera y valientemente las incertidumbres que enfrentamos, quiz\u00e1s nunca desarrollemos el tipo de madurez espiritual que es necesaria para nuestra preparaci\u00f3n final. Heber C. Kimball una vez dijo que la Iglesia tiene muchos lugares estrechos por los cuales a\u00fan se debe pasar y que aquellos que vivan con luz prestada no podr\u00e1n mantenerse en pie cuando lleguen esos d\u00edas. Por lo tanto, debemos desarrollar la capacidad de formar juicios propios sobre el valor de las ideas, las oportunidades o las personas que puedan venir a nuestra vida. No siempre tendremos la seguridad de saber si cierta idea es \u201caprobada por la Iglesia\u201d, porque las nuevas ideas no siempre vienen acompa\u00f1adas de peque\u00f1as etiquetas que digan si la Iglesia les ha dado el sello de aprobaci\u00f3n, o no. Ya sea en forma de m\u00fasica, libros, amigos u oportunidades de servir, hay mucho que es \u201cbello, . . . de buena reputaci\u00f3n, [y] digno de alabanza\u201d (Art\u00edculo de Fe 13) que no es objeto de discusi\u00f3n detallada en los manuales o en las capacitaciones de la Iglesia. Yo creo que los que no se arriesgan a exponerse a experiencias de vida que no est\u00e1n obviamente relacionadas con alguna actividad o programa de la Iglesia, vivir\u00e1n vidas menos abundantes y significativas de lo que el Se\u00f1or querr\u00eda. Debemos desarrollar suficiente amplitud de juicio y la necesaria madurez de perspectiva para que estemos preparados para manejar los dardos y los torbellinos de adversidad y contradicci\u00f3n que son tan probables que acontezcan en nuestra vida. Cuando lleguen esos tiempos, no podemos vivir con luz prestada. No debemos ser enga\u00f1ados por las etiquetas transparentes que algunos podr\u00edan usar para describir circunstancias que, de hecho, no son tan claras. Nuestros encuentros con la realidad y la desilusi\u00f3n son etapas vitales en el desarrollo de nuestra madurez y comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar del beneficio de este tipo de percepci\u00f3n de nivel dos sobre el cual he estado hablando, a\u00fan quedan algunos riesgos graves. La aceptaci\u00f3n de las nubes de incertidumbre puede ser tan completa que la barra de hierro se desvanece en la niebla que retrocede y el escepticismo se convierte en una filosof\u00eda orientadora. A menudo, esa perspectiva proviene de borrar el c\u00edrculo exterior que representa el ideal, o lo que deber\u00eda ser, y centrarse excesivamente en el c\u00edrculo interior de la realidad. Cuando era maestro de la Facultad de Derecho de BYU, not\u00e9 lo com\u00fan que era entre nuestros alumnos de primer a\u00f1o experimentar gran frustraci\u00f3n al descubrir lo mucho que nuestro sistema legal se caracteriza no por reglas duras y r\u00e1pidas, sino por principios legales que a menudo parecen contradecirse unos a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo, por ejemplo, a un estudiante en su primer a\u00f1o que se acerc\u00f3 a m\u00ed despu\u00e9s de una clase a principios del semestre para expresar la confusi\u00f3n que estaba encontrando en su estudio de derecho. Dijo que ten\u00eda lo que \u00e9l llamaba \u201cuna baja tolerancia a la ambig\u00fcedad\u201d y que se hab\u00eda estado preguntando si parte de su problema era que hab\u00eda regresado hace unas semanas de la misi\u00f3n, donde todo era evidente y claro, y donde incluso las palabras que deb\u00eda hablar le eran proporcionadas. Para tener \u00e9xito, todo lo que ten\u00eda que hacer era seguir el plan que le hab\u00edan asignado paso a paso para cada d\u00eda y para cada tarea en su misi\u00f3n. La facultad de derecho lo hac\u00eda sentir totalmente a la deriva, mientras buscaba pautas sencillas que le dijeran qu\u00e9 hacer. Su circunstancia fue solo otro ejemplo de lo que anteriormente he tratado de describir como t\u00edpico de los estudiantes universitarios al principio de su experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cuando nuestros estudiantes de Derecho llegaban a su tercer a\u00f1o de estudios, no era nada raro que desarrollaran una tolerancia tan alta a la ambig\u00fcedad que se mostraban esc\u00e9pticos ante todo, incluidas algunas dimensiones de su fe religiosa. Antes pensaban que ten\u00edan todas las respuestas, pero no sab\u00edan cu\u00e1les eran las preguntas; ahora parecen tener todas las preguntas, pero pocas respuestas. Me encontr\u00e9 deseando decirle a nuestro alumno de tercer a\u00f1o de derecho que aquellos que se deleitan demasiado en sus afinadas herramientas de escepticismo y an\u00e1lisis desapasionado limitar\u00e1n su eficacia en la Iglesia y en otros lugares, porque se vuelven contenciosos, desconfiados, arrogantes y no dispuestos a implicarse o comprometerse.<\/p>\n\n\n\n<p>He visto a algunas de esas personas probar sus nuevas herramientas intelectuales en su cu\u00f3rum del sacerdocio o una clase de la Escuela Dominical. Un maestro bienintencionado les dir\u00e1 algo que les parecer\u00e1 una tonter\u00eda, ellos sentir\u00e1n un impulso irresistible de ponerse en pie para refutar y reventar la burbuja del maestro. Si tienen \u00e9xito, comienzan a buscar oportunidades para se\u00f1alar la excepci\u00f3n a cualquier regla que cualquier persona pueda declarar. Comienzan a deleitarse en interrogar a los ingenuos, buscando la burbuja de alguien que flota por all\u00ed para poder reventarla con su nuevo y reluciente alfiler. Y al hacerlo, no se dan cuenta de que cuando algunas de esas burbujas estallan, sale el aire; y con ella va gran parte del sentimiento de confianza, lealtad, armon\u00eda y sinceridad tan esencial para preservar el Esp\u00edritu del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>Si eso comienza a suceder en su barrio, en su hogar o en su matrimonio, tal vez hayan comenzado a destruir la fr\u00e1gil tela de confianza que nos une en todas las relaciones amorosas. Las personas de su barrio podr\u00edan salir de algunos de sus encuentros con ustedes pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo es posible que puedan tener un compromiso profundo con la Iglesia y hacer las cosas que hacen.<\/p>\n\n\n\n<p>No estoy sugiriendo que siempre debemos simplemente sonre\u00edr y asentir, dando a entender que todo es maravilloso y que nuestra mayor esperanza es que todos tengan un buen d\u00eda. Ese es el nivel uno. Les estoy sugiriendo que se den cuenta del potencial tanto para el mal como para el bien que puede conllevar una educaci\u00f3n universitaria en su forma de pensar y de relacionarse con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Los peligros de los que hablo no se limitan a nuestras relaciones con los dem\u00e1s. Pueden llegar a ser muy personales, penetrando nuestro coraz\u00f3n de maneras poco saludables. La capacidad de reconocer la ambig\u00fcedad no es una forma final de iluminaci\u00f3n. Habiendo admitido la disposici\u00f3n a suspender el juicio temporalmente sobre preguntas que parecen dif\u00edciles de responder, habiendo desarrollado una mayor tolerancia y paciencia, nuestra postura b\u00e1sica hacia la Iglesia puede, si no tenemos cuidado, cambiar gradualmente de ser comprometida a ser no comprometida. Esa no es una postura saludable. De hecho, en muchos sentidos, un miembro de la Iglesia que pasa de una etapa de compromiso a una etapa de dudar y no comprometerse est\u00e1 en peor posici\u00f3n que alguien que nunca antes ha experimentado un compromiso b\u00e1sico. La persona previamente comprometida que desarroll\u00f3 una alta tolerancia a la ambig\u00fcedad puede suponer con demasiada facilidad que ya ha pasado por la etapa de la \u201cactitud mental positiva\u201d y que \u201csabe mejor\u201d ahora, c\u00f3mo juzgar las cosas. Puede suponer que ser sumiso, manso, obediente y humilde son asuntos con los que ya est\u00e1 familiarizado, y que finalmente ha superado la necesidad de trabajar arduamente como para volver a ser as\u00ed de nuevo. Hermanos y hermanas, esas son las suposiciones de un coraz\u00f3n endurecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez tuve una experiencia que me ense\u00f1\u00f3 una gran lecci\u00f3n sobre la forma en que ser demasiado \u201crealista\u201d puede inhibir el funcionamiento del Esp\u00edritu en nuestra vida. Cuando llevaba un a\u00f1o de misionero en Alemania, se me asign\u00f3 trabajar con un nuevo misionero llamado \u00e9lder Keeler, que acababa de convertir \u2014o eso cre\u00eda \u00e9l\u2014 a todas las azafatas en el avi\u00f3n desde Nueva York a Fr\u00e1ncfort. A los pocos d\u00edas de su llegada, fui llamado a una reuni\u00f3n en otra ciudad y tuve que dejarlo trabajando en nuestra ciudad con otro misionero sin experiencia, cuyo compa\u00f1ero se fue conmigo. Regres\u00e9 tarde esa noche.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente le pregunt\u00e9 c\u00f3mo le hab\u00eda ido ese d\u00eda. Sonri\u00f3 de oreja a oreja y dijo que hab\u00eda encontrado una familia que seguramente se unir\u00eda a la Iglesia. En nuestra misi\u00f3n, era raro ver a alguien unirse a la Iglesia, y mucho menos a toda una familia. Le ped\u00ed m\u00e1s detalles, pero se hab\u00eda olvidado de escribir el nombre o la direcci\u00f3n. Todo lo que pod\u00eda recordar era que la familia viv\u00eda en el \u00faltimo piso de un gran edificio de apartamentos. \u201cOh, qu\u00e9 bien\u201d, pens\u00e9 para m\u00ed mientras contemplaba todos esos tramos de escaleras. Tambi\u00e9n explic\u00f3 que sab\u00eda tan poco alem\u00e1n que hab\u00eda intercambiado solo unas pocas palabras con la mujer que hab\u00eda contestado la puerta. Pero \u00e9l pensaba que ella quer\u00eda que volvi\u00e9ramos. \u00c9l quer\u00eda ir a buscarla y que yo hablara con ella ese mismo minuto. Le expliqu\u00e9 que las personas que no cierran la puerta en el rostro de los misioneros no siempre planean unirse a la Iglesia. Pero fuimos a buscarla, principalmente para seguirle la corriente. Tampoco recordaba la calle correcta, as\u00ed que elegimos un lugar probable en nuestra zona y comenzamos a subir y bajar esas interminables escaleras pulidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de una frustrante hora, decid\u00ed que realmente ten\u00eda que conversar con \u00e9l. \u201cBas\u00e1ndome en mis muchos meses de experiencia\u201d, dije, \u201csimplemente no vale la pena que dediquemos m\u00e1s tiempo a tratar de encontrar a esa mujer. He desarrollado una tolerancia hacia la realidad de la obra misional, y simplemente s\u00e9 m\u00e1s de todo esto que usted\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus ojos se llenaron de l\u00e1grimas y su labio inferior comenz\u00f3 a temblar. (Ese \u00e9lder no era ignorante; recientemente se hab\u00eda graduado de la Facultad de Derecho de Boalt en Berkeley). Lo recuerdo muy bien, me dijo a trav\u00e9s de esos ojos llenos de l\u00e1grimas: \u201c\u00c9lder Hafen, vine a mi misi\u00f3n a encontrar a los sinceros de coraz\u00f3n. El Esp\u00edritu me dijo que esa mujer se unir\u00e1 a la Iglesia, y usted no evitar\u00e1 que la encuentre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Decid\u00ed ense\u00f1arle una lecci\u00f3n. Lo hice subir y bajar escaleras incesantemente hasta que ya no pudimos m\u00e1s. \u201cElder Keeler,\u201d Le pregunte, \u201c\u00bfYa tuvo suficiente?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo\u201d, dijo. \u201cTenemos que encontrarla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Empec\u00e9 a molestarme. Decid\u00ed hacerlo trabajar hasta que me suplicara que parara; entonces tal vez recibir\u00eda el mensaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, al final de un largo tramo de escaleras, encontramos el apartamento. Ella abri\u00f3 la puerta. \u00c9l me golpe\u00f3 las costillas con el codo y susurr\u00f3 en voz alta: \u201cEs ella, \u00e9lder. Ella es. \u00a1Hable con ella!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No hace mucho, hermanos y hermanas, en Maple Lane, a pocas cuadras de aqu\u00ed, el esposo de esa mujer se sent\u00f3 en nuestra sala de estar. Estuvo aqu\u00ed para la conferencia general porque es el obispo del Barrio Mannheim. Sus dos hijos se est\u00e1n preparando para la misi\u00f3n; su esposa e hijas son pilares en la Iglesia. Esa es una lecci\u00f3n que nunca olvidar\u00e9 de las limitaciones del escepticismo y de la tolerancia a la ambig\u00fcedad que viene con el aprendizaje y la experiencia. Espero que nunca sean tan conscientes de la \u201crealidad\u201d al punto de no estar respondiendo a los susurros del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Me parece que la respuesta m\u00e1s productiva a la ambig\u00fcedad se encuentra en el nivel tres, donde no solo vemos las cosas con los ojos bien abiertos, sino tambi\u00e9n con el coraz\u00f3n bien abierto. Cuando hagamos eso, habr\u00e1 muchas ocasiones en las que se nos pida tomar alguna acci\u00f3n cuando pensemos que necesitamos m\u00e1s informaci\u00f3n antes de saber qu\u00e9 hacer. Tales ocasiones pueden ir desde seguir el consejo de las Autoridades Generales sobre el control de la natalidad (Nota del Traductor: Actualmente no existe una declaraci\u00f3n oficial de la Iglesia respecto al control de natalidad) hasta aceptar una asignaci\u00f3n de ministraci\u00f3n. Bas\u00e1ndome en mi experiencia, creo que siempre es mejor conceder al Se\u00f1or y a Su Iglesia el beneficio de la duda cuando alg\u00fan caso de ese tipo parece estar demasiado cerca. Hago hincapi\u00e9 en que la disposici\u00f3n a creer y aceptar en estos casos es un asunto muy diferente de la obediencia ciega. Es, m\u00e1s bien, una clase de obediencia amorosa y consciente.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor ingl\u00e9s G. K. Chesterton una vez abord\u00f3 preguntas similares a las que he planteado hoy. Estableci\u00f3 una distinci\u00f3n entre lo que \u00e9l llam\u00f3 \u201coptimismo\u201d, \u201cpesimismo\u201d y \u201cmejora\u201d, lo cual corresponde aproximadamente a mis tres niveles de como tratar con la ambig\u00fcedad. Lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que tanto los optimistas como los pesimistas miraban demasiado un lado de las cosas, y observ\u00f3 que ninguno de ellos puede ser de mucha ayuda para mejorar la condici\u00f3n humana, porque la gente no puede resolver los problemas a menos que est\u00e9 dispuesta tanto a reconocer que existe un problema como a conservar la suficiente lealtad genuina para hacer algo al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s espec\u00edficamente, Chesterton escribi\u00f3 que el mal del optimista excesivo (nivel uno) es que \u00e9l<\/p>\n\n\n\n<p><em>defender\u00e1 lo indefendible. \u00c9l es el jingo (puede entenderse como fan\u00e1tico) del universo; \u00e9l dir\u00e1: \u201cEs mi cosmos, bien o mal\u201d. Estar\u00e1 menos inclinado a la reforma de las cosas; m\u00e1s inclinado a una especie de respuesta oficial de primera fila a todos los ataques, calmando a todos con seguridades. No lavar\u00e1 el mundo, sino que lo blanquear\u00e1. &nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, el mal del pesimista (nivel dos), escribi\u00f3 Chesterton,<\/p>\n\n\n\n<p><em>no es que reprende a dioses y hombres, sino que no ama lo que castiga &#8230; <\/em>[Al ser el llamado &#8216;amigo sincero&#8217;, el pesimista no es realmente sincero]<em>. Se est\u00e1 guardando algo: su propio sombr\u00edo placer al decir cosas desagradables. Tiene el deseo secreto de herir, no s\u00f3lo de ayudar. &#8230; Est\u00e1 utilizando ese feo conocimiento que se le permiti\u00f3 <\/em>[a fin de]<em> fortalecer al ej\u00e9rcito, para desanimar a la gente a unirse a \u00e9l.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al seguir describiendo a los \u201cmejoradores\u201d (nivel tres), Chesterton lo ilustra al referirse a las mujeres, que tienden a ser tan leales a aquellos que las necesitan.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Algunos [tontos tienen] la idea de que como las mujeres obviamente respaldan a los suyos en todo, por lo tanto las mujeres son ciegas y no ven nada. Dif\u00edcilmente pueden haber conocido a alguna mujer. Las mismas mujeres que est\u00e1n dispuestas a defender a sus hombres en las buenas y en las malas son. . .casi morbosamente l\u00facidas sobre la delgadez de sus excusas o el grosor de su cabeza. &#8230; El amor no es ciego; eso es lo \u00faltimo que es. El amor est\u00e1 atado, y cuanto m\u00e1s atado, menos ciego es<\/em>. [G.K. Chesterton, <em>Ortodoxia<\/em> (Garden City, N.Y.: Image Books, 1959, p\u00e1gs. 69\u201371).]<\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez el presidente Harold B. Lee estaba pensando en el punto de Chesterton sobre las mujeres cuando sol\u00eda decir: \u201cDetr\u00e1s de todo gran hombre, hay una mujer asombrada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El hecho de que Chesterton organizara estas categor\u00edas me hace pensar en otra manera sencilla de comparar los diferentes niveles de perspectiva que las personas aportan a la manera en que afrontan la ambig\u00fcedad. Pienso en la imagen metaf\u00f3rica que se describe en el himno: \u201cDivina Luz\u201d. En el nivel uno, las personas no ven o no pueden ver que hay tanto una \u201cdivina luz\u201d como una \u201coscura noche\u201d o, si perciben ambas cosas, no ven ninguna gran diferencia entre ambos. En el nivel dos, por otro lado, la diferencia es sumamente evidente, pero la aceptaci\u00f3n de la ambig\u00fcedad entre la luz y la oscuridad puede ser tan totalmente pesimista como para decir: \u201cRecuerda que la hora m\u00e1s oscura llega justo antes de que todo quede completamente negro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cu\u00e1n diferentes son estas respuestas de esta oraci\u00f3n tranquila pero sincera del nivel tres:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Divina Luz, con esplendor benigno, al\u00fambrame. &#8230; Oscuras son la noche y la senda; mi Gu\u00eda s\u00e9.<\/em> [Himnos, no. 48]<\/p>\n\n\n\n<p>Perm\u00edtanme concluir con una sencilla ilustraci\u00f3n de la respuesta de alguien que estaba en el nivel tres. Hab\u00eda pasado del nivel uno porque sus ojos estaban completamente abiertos a la realidad, incluso a parte del dolor, de ver las cosas por lo que eran. Sin embargo, hab\u00eda pasado de un realismo de nivel dos a un nivel tres en el que su perspectiva madura permit\u00eda que lo que ve\u00eda con ojos abiertos fuera subyugado por lo que sent\u00eda con un coraz\u00f3n bien abierto.<\/p>\n\n\n\n<p>El hombre en este caso es mi propio padre, que muri\u00f3 hace unos quince a\u00f1os. Al momento de este incidente, ten\u00eda unos cincuenta a\u00f1os y estaba muy involucrado en su vida profesional y en otras responsabilidades m\u00e1s pesadas que con frecuencia lo apartaban de su hogar por muchos d\u00edas. Estaba muy cansado. En una \u00e9poca mucho m\u00e1s temprana de su vida, hab\u00eda servido durante diez a\u00f1os en una presidencia de estaca y hab\u00eda cumplido muchas otras asignaciones para la Iglesia. Un d\u00eda, su amigo el hermano Whitehead se le acerc\u00f3 para decirle que la presidencia de estaca lo hab\u00eda llamado a ser obispo, pero el hermano Whitehead le hab\u00eda dicho a la presidencia que aceptar\u00eda la asignaci\u00f3n solo si mi padre actuaba como su primer consejero.<\/p>\n\n\n\n<p>Una cosa es ser llamado como consejero del obispado cuando eres joven y lleno de entusiasmo por aprender sobre el liderazgo en la Iglesia, y cuando uno no est\u00e1 muy ocupado. Es comprensible que uno tenga una actitud un tanto diferente m\u00e1s adelante en la vida. Perm\u00edtanme compartir con ustedes los pensamientos \u00edntimos del coraz\u00f3n de mi padre, tal como \u00e9l los escribi\u00f3 ese d\u00eda en su diario personal:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Mi primera reacci\u00f3n fue, si es posible, pasa de m\u00ed esta copa. . . S\u00e9 algo del trabajo que exige el obispado; es un trabajo constante y continuo; no hay respiro. . . Estoy ocupado y mi situaci\u00f3n exige todo el tiempo libre y la energ\u00eda que tengo. En algunos aspectos, no soy lo suficientemente humilde y no oro lo suficiente; No siempre he estado dispuesto a someterme sin rechistar a todas las decisiones de la Iglesia. . . pero tampoco siento que pueda decir no a cualquier llamamiento que me de la Iglesia, por lo que ahora a\u00f1ado a mi primera reacci\u00f3n: &#8216;No obstante, no como yo quiero, sino como T\u00fa&#8217;. Me comprometo a hacer lo mejor que pueda. Habr\u00e1 ocasiones en las que me sentir\u00e9 desafiado bajo las interminables reuniones, pero voy a ponerme en sinton\u00eda con el programa de la Iglesia en todos los sentidos. No pretendo ser un \u201cSanto\u201d, pero s\u00e9 que no debe haber reservas en mi coraz\u00f3n en cuanto a mis deberes y responsabilidades. La obra de la Iglesia tendr\u00e1 que ser lo primero. No ser\u00e1 dif\u00edcil para m\u00ed pagar el diezmo y asistir con regularidad, como lo he estado haciendo. Pero tendr\u00e9 que aprender, supongo, a amar <\/em>Deseret News<em>, o por lo menos la Secci\u00f3n de la Iglesia, tanto como me encanta <\/em>The Tribune<em> . . . Tendr\u00e9 que ir al templo m\u00e1s seguido. . . Tendr\u00e9 que conocer mejor a los miembros del barrio y estar genuinamente interesado en ellos y en sus problemas. . . Tendr\u00e9 que aprender a amar a cada uno de ellos y comportarme de tal modo que les resulte posible sentir lo mismo hacia m\u00ed. Tal vez en mi d\u00e9bil manera tenga que tratar de vivir tan cerca del Se\u00f1or como esperamos que hagan las Autoridades Generales.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Tal vez mi aprecio por el tono modesto y mi conocimiento personal de que mi padre era un hombre honesto hacen que esa afirmaci\u00f3n me resulte un ejemplo m\u00e1s impresionante de c\u00f3mo enfrentarse humildemente a la ambig\u00fcedad. Pero su declaraci\u00f3n me inspira a ser tan sumiso como mi educaci\u00f3n me ha ense\u00f1ado a ser de mentalidad firme, tal como dijo el Salvador, \u201cprudente como serpiente y sencillo como paloma\u201d. [Mateo 10:16]<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo que pido, hermanos y hermanas, es que aquellos que vamos a la universidad seamos lo suficientemente honrados y valientes para afrontar cualquier incertidumbre que nos enfrentemos, y que tratemos de entenderlos y hacer algo al respecto. Tal vez entonces no viviremos con luz prestada. Amamos la Iglesia; amamos nuestra fe. Tal vez no entendamos todo en el universo, pero eso no disminuye nuestro amor. \u201cEl amor no es ciego; eso es lo \u00faltimo que es. El amor est\u00e1 atado; y cuanto m\u00e1s atado, menos ciego es\u201d. En el nombre de Jesucristo. Am\u00e9n. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a9Intellectual Reserve, Inc. Todos los derechos reservados.<\/em><\/p>\n","protected":false},"template":"","tags":[],"class_list":["post-558","speech","type-speech","status-publish","hentry","event_type-devocional","speaker-bruce-c-hafen","topic-felicidad","topic-relacion"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v27.5 (Yoast SEO v27.5) - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-premium-wordpress\/ -->\n<title>El amor no es ciego: Reflexiones para universitarios sobre la Fe y la Ambig\u00fcedad | BYU Speeches Espa\u00f1ol<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Amamos la Iglesia; amamos nuestra fe. 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