{"id":794,"date":"2024-05-10T06:00:00","date_gmt":"2024-05-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/speeches.byu.edu\/spa\/?post_type=speech&#038;p=794"},"modified":"2024-09-26T23:20:41","modified_gmt":"2024-09-26T23:20:41","slug":"amar-a-nuestro-projimo","status":"publish","type":"speech","link":"https:\/\/speeches.byu.edu\/spa\/talks\/d-carolina-nunez\/amar-a-nuestro-projimo\/","title":{"rendered":"Amar a nuestro pr\u00f3jimo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center has-small-font-size\"><em><strong>Tenemos la intenci\u00f3n de modificar la traducci\u00f3n cuando sea necesario. Si tiene alguna sugerencia, escr\u00edbanos a speeches.spa@byu.edu<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En la d\u00e9cada de 1970, mi padre lleg\u00f3 al campus de BYU para comenzar sus estudios. \u00c9l no era el estudiante promedio de BYU, especialmente durante ese per\u00edodo de tiempo. Mi padre hab\u00eda venido a BYU desde Venezuela, un pa\u00eds del que muchos alumnos de BYU ni siquiera hab\u00edan o\u00eddo hablar en ese momento. Pr\u00e1cticamente no hablaba ingl\u00e9s y era cat\u00f3lico.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la forma en la que a mi padre le gusta contar la historia, abord\u00f3 un avi\u00f3n a los Estados Unidos, entusiasmado por aventurarse fuera de su conservadora educaci\u00f3n cat\u00f3lica y esperaba la experiencia secular de la universidad estadounidense que hab\u00eda visto en pel\u00edculas de Hollywood. Imag\u00ednense su sorpresa cuando descubri\u00f3 que sus padres, mi abuela y mi abuelo, hab\u00edan hecho arreglos para que \u00e9l asistiera a BYU a fin de que un grupo de personas que \u00e9l conoc\u00eda solo como \u201clos mormones\u201d pudieran estar pendientes de \u00e9l mientras estaba lejos de casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi pap\u00e1 se encontr\u00f3 en un lugar extra\u00f1o rodeado de personas que eran muy diferentes a \u00e9l. En ese momento, las vistas y los olores de su hogar tropical del Caribe; \u00e1rboles de mango, guacamayos, caf\u00e9 y el oc\u00e9ano, reemplazados por los de BYU. Le impactaron los canteros de flores del campus, los cuales cambiaban con las estaciones; las calles vac\u00edas y los almacenes cerrados todos los domingos; y la nieve. Pero los alumnos y el profesorado de BYU le dieron la bienvenida a la comunidad con los brazos abiertos. Los profesores invitaron a mi padre a compartir su perspectiva y experiencias en clase; compa\u00f1eros de cuarto y amigos lo llevaron a esquiar y a viajar para conocer los Estados Unidos. Un profesor lo invit\u00f3 a vivir con su familia durante varios meses mientras se adaptaba a la vida de aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre podr\u00eda haber optado por transferirse a otra instituci\u00f3n, pero cada oto\u00f1o regresaba a BYU desde Venezuela. Aprendi\u00f3 ingl\u00e9s aqu\u00ed y luego se titul\u00f3. Han pasado casi cuarenta a\u00f1os desde que mi padre era estudiante en BYU, pero recuerda su tiempo aqu\u00ed con mucho cari\u00f1o. De hecho, mientras yo crec\u00eda en Venezuela, mi padre pod\u00eda identificar a los misioneros de la Iglesia a un kil\u00f3metro de distancia. Aunque no era Santo de los \u00daltimos D\u00edas, los buscaba y hablaba con ellos, pregunt\u00e1ndoles a menudo si eran estudiantes de BYU.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy agradecida a la comunidad de BYU por ser tan amable con alguien con experiencias de vida tan diferentes a las de la mayor\u00eda; por estar dispuestos a escuchar y aprender de alguien con una cultura, un idioma y una religi\u00f3n diferentes; y por hacer lugar en su vida personal para alguien que podr\u00eda haber parecido un forastero.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo tambi\u00e9n he sido beneficiaria de los esfuerzos de los dem\u00e1s por tender una mano a las personas de diferentes entornos de la vida. Mi ni\u00f1ez la pas\u00e9 en la ciudad de Maracaibo, Venezuela, y sus alrededores. Mi madre, una ciudadana estadounidense a la que mi padre hab\u00eda conocido aqu\u00ed en BYU, era miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los \u00daltimos D\u00edas y me llevaba a la Iglesia con ella los domingos. Sin embargo, durante la semana asist\u00eda a una escuela cat\u00f3lica para ni\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Al comienzo de mi primer a\u00f1o en el Colegio Altamira, una de las monjas de mi escuela, desear\u00eda recordar su nombre, me toc\u00f3 el hombro y me pregunt\u00f3 si pod\u00eda hablar conmigo. Ella me condujo a un pasillo afuera de mi sal\u00f3n de clases, donde nos sentamos en un banco.<\/p>\n\n\n\n<p>Estaba segura de que estaba en grandes problemas. Pero no lo estaba. Esa hermana me dijo que solo quer\u00eda saber m\u00e1s acerca de c\u00f3mo oraba. Sab\u00eda que yo no era cat\u00f3lica y se hab\u00eda dado cuenta de que no recitaba las oraciones que el resto de la clase recitaba todas las ma\u00f1anas. Le cont\u00e9 c\u00f3mo mi madre me hab\u00eda ense\u00f1ado a orar. Esta hermana y yo hablamos de las diferencias y similitudes en nuestros estilos de orar. Me disculp\u00e9 inc\u00f3modamente por no saber las oraciones que las otras ni\u00f1as estaban recitando, y recuerdo v\u00edvidamente a esa hermana dici\u00e9ndome que pensaba que mi manera de orar era hermosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa experiencia se qued\u00f3 para siempre conmigo. Una mujer que hab\u00eda dedicado toda su vida a servir a Dios por medio de la Iglesia Cat\u00f3lica, y que sirvi\u00f3 como autoridad en su iglesia, se sent\u00f3 con una ni\u00f1a de otra religi\u00f3n para tener una conversaci\u00f3n genuina sobre la oraci\u00f3n, no para convertirla ni cambiarla, sino para conectarse con ella como hermanas e hijas del mismo Dios.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-el-buen-samaritano\"><strong>El buen samaritano<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Hoy ofrezco estos relatos como ejemplos de comunidades y personas que se esfuerzan por seguir la s\u00faplica de Jes\u00fas de que amemos a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos<sup>1<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Lamentablemente, creo que nuestra comprensi\u00f3n del t\u00e9rmino vecino (es el t\u00e9rmino usado en ingl\u00e9s refiri\u00e9ndose al \u201cpr\u00f3jimo\u201d) puede quedar manchada por la realidad moderna de los vecindarios homog\u00e9neos y segregados socialmente. Temo que cuando escuchamos la palabra vecino, nos imaginamos personas que viven cerca de nosotros, probablemente en casas o apartamentos que se parecen mucho a los nuestros y con quienes conversamos en el parque del vecindario o en la escalera que conecta nuestros apartamentos. Imaginamos personas que llevan vidas similares a las nuestras, que hablan el mismo idioma que nosotros y que tienen creencias, metas y desaf\u00edos similares. Los amamos abstractamente sin conocerlos realmente porque suponemos que los entendemos; despu\u00e9s de todo, son muy parecidos a nosotros. Pero ciertamente eso no es lo que Jes\u00fas quiso decir cuando nos instruy\u00f3: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d<sup>2<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando \u201cun int\u00e9rprete de la ley\u00bb le pidi\u00f3 al Salvador que definiese el t\u00e9rmino pr\u00f3jimo, Jes\u00fas respondi\u00f3 diciendo la par\u00e1bola del buen samaritano<sup>3<\/sup>. Como recordar\u00e1n, un hombre viajaba de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3 y fue brutalmente robado y abandonado para que muriese. Un sacerdote y un levita pasaron sin ofrecer ayuda. Sin embargo, un samaritano se detuvo para tratar las heridas del hombre, lo llev\u00f3 a un lugar seguro para pasar la noche y dej\u00f3 dinero con el posadero para el cuidado del herido. Jes\u00fas inst\u00f3: \u201cVe y haz t\u00fa lo mismo\u201d<sup>4<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>La literatura que comenta y analiza esta par\u00e1bola est\u00e1 repleta de capas de contexto cultural y perspectivas doctrinales. Pero hoy quiero centrarme en tres partes b\u00e1sicas de la historia que me ayudan a amar mejor a mi pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-1-amar-de-manera-mas-personal-y-concreta\"><strong><em>1. Amar de manera m\u00e1s personal y concreta<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Un elemento de la par\u00e1bola del buen samaritano que ha sido significativo para m\u00ed es la manera en que el samaritano sirvi\u00f3 al herido: lo rescat\u00f3 f\u00edsicamente. En Lucas leemos que \u201cacerc\u00e1ndose, vend\u00f3 sus heridas, ech\u00e1ndoles aceite y vino; y poni\u00e9ndole sobre su propia montura, le llev\u00f3 al mes\u00f3n y cuid\u00f3 de \u00e9l\u201d<sup>5<\/sup>. El samaritano se qued\u00f3 la noche en el mes\u00f3n antes de dejar dinero para el cuidado del hombre herido y prometiendo pagar cualquier gasto adicional que se requiriera. El samaritano hizo espacio en su vida, tanto f\u00edsica como mentalmente, para el hombre herido y se acerc\u00f3 a \u00e9l. Esto no fue una compasi\u00f3n abstracta. Fue algo concreto. Esto no fue una demostraci\u00f3n de amor a distancia. Fue una acci\u00f3n de amor cercana.<\/p>\n\n\n\n<p>El Salvador nos pide que vayamos y hagamos lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Amar a nuestro pr\u00f3jimo requiere acercarse a nuestro pr\u00f3jimo y dar de nosotros mismos. El t\u00e9rmino \u201clove of neighbor\u201d se traduce al espa\u00f1ol como amor al pr\u00f3jimo, o \u201camor por aquel que est\u00e1 cerca\u201d. El t\u00e9rmino pr\u00f3jimo significa una cercan\u00eda f\u00edsica y un toque personal que para m\u00ed, la palabra \u201cneighbor\u201d (vecino) simplemente no logra captar. Seguimos el ejemplo del buen samaritano no al amar de manera abstracta desde lejos, sino al conectarnos y pasar tiempo unos con otros, al dar de nosotros mismos de manera genuina. Esto no siempre es f\u00e1cil: acercarse a menudo implica sacrificio e incomodidad. Puede que a veces sea inc\u00f3modo, tome tiempo y sea agotante emocionalmente. Seguramente el samaritano ten\u00eda otros planes durante su jornada, pero se detuvo para amar a alguien que lo necesitaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca me he arrepentido de acercarme a alguien para servirle de manera m\u00e1s genuina. Sin embargo, lamento las veces que no lo he hecho. Hace unos a\u00f1os atr\u00e1s, estaba ejerciendo derecho en una oficina de abogados en Salt Lake City. Cada ma\u00f1ana conduc\u00eda hasta la estaci\u00f3n de tren cerca de mi casa, estacionaba mi auto y tomaba el tren al centro de Salt Lake. Una ma\u00f1ana estaba llegando muy tarde. Estacion\u00e9 mi auto justo cuando un tren llegaba a la estaci\u00f3n, y me apresur\u00e9 a tomarlo. Normalmente ten\u00eda m\u00e1s tiempo para evaluar los vagones y seleccionar el que parec\u00eda tener m\u00e1s asientos disponibles. Sin embargo, esta vez me apresur\u00e9 a subir al vag\u00f3n m\u00e1s cercano. Para mi sorpresa y deleite, encontr\u00e9 el vag\u00f3n completamente vac\u00edo. Pero tan pronto como me sent\u00e9, comprend\u00ed el por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Un hombre mayor con ropa desgastada y muy sucia estaba sentado encorvado y arrugado en el suelo en el extremo opuesto del vag\u00f3n. Ten\u00eda las u\u00f1as largas y dentadas, el cabello estaba sucio y estaba claro por el olor en el vag\u00f3n que no se hab\u00eda ba\u00f1ado en alg\u00fan tiempo. Mi coraz\u00f3n se entristeci\u00f3 por \u00e9l. Parte de m\u00ed quer\u00eda ayudarlo, pero no sab\u00eda c\u00f3mo hacerlo. Me preocupaba avergonzarlo o avergonzarme a m\u00ed misma al tratar de ayudar. Me preocupaba llegar tarde al trabajo y ensuciarme la ropa.<\/p>\n\n\n\n<p>Dud\u00e9 demasiado. Un par de estaciones m\u00e1s adelante, un hombre, vestido como si tambi\u00e9n tuviera un trabajo en el centro de la ciudad, entr\u00f3 al vag\u00f3n cerca de donde estaba sentado el anciano. En lugar de dar la vuelta y buscar otro vag\u00f3n, como muchos otros hab\u00edan hecho, se inclin\u00f3, levant\u00f3 al hombre hacia \u00e9l, lo carg\u00f3 en sus brazos y lo ayud\u00f3 suavemente a bajar del tren.<\/p>\n\n\n\n<p>No s\u00e9 qu\u00e9 sucedi\u00f3 despu\u00e9s de eso. Pero el rescatador no regres\u00f3 al tren. Probablemente no haya llegado a su trabajo esa ma\u00f1ana. Probablemente se ensuci\u00f3 la ropa. Se acerc\u00f3 f\u00edsicamente y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo. Ojal\u00e1 hubiera tenido el valor de hacerlo. Pero tambi\u00e9n estoy agradecida por esa lecci\u00f3n. Estoy trabajando para reconocer y aprovechar mejor las oportunidades de amar a mi pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>En el verano de 2016 viaj\u00e9 por primera vez a Dilley, Texas. Probablemente nunca hayan escuchado hablar de Dilley. Es un pueblo peque\u00f1o con menos de 4000 residentes a unos 140 kil\u00f3metros de la frontera con M\u00e9xico. Dilley alberga uno de los mayores centros de detenci\u00f3n de inmigrantes del pa\u00eds. Exclusivamente reservado para mujeres y ni\u00f1os, el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, como se le llama, puede albergar a m\u00e1s de 2000 mujeres y ni\u00f1os detr\u00e1s de sus altas cercas de alambre de p\u00faas. La mayor\u00eda de las mujeres y los ni\u00f1os que est\u00e1n ah\u00ed, han viajado a los Estados Unidos huyendo de la violencia en Centroam\u00e9rica y con la esperanza de solicitar asilo. Durante varios a\u00f1os, pandillas multinacionales han estado aterrorizando a las comunidades de Honduras, El Salvador y Guatemala. En los meses previos a mi viaje a Dilley, hab\u00eda le\u00eddo historias en los peri\u00f3dicos sobre violencia sexual, asesinato, secuestro, extorsi\u00f3n y tortura.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda estado pensando, de manera muy abstracta, en hacer algo para ayudar a esas mujeres y ni\u00f1os detenidos durante m\u00e1s de un a\u00f1o, pero no estaba segura de si estaba capacitada para ayudar, dudaba en viajar tan lejos de mi hogar y mi familia, y estaba nerviosa por la carga emocional de escuchar a las mujeres contar historias de violencia. En muchos sentidos, estaba paralizada como cuando estuve en el tren que iba a Salt Lake. Estoy agradecida a una colega y amiga de la Facultad de Derecho, la profesora Kif Augustine-Adams, quien me inst\u00f3 a dar de m\u00ed misma de una manera personal y no abstracta. Hizo arreglos para que pas\u00e1ramos una semana en Dilley ayudando a las mujeres y los ni\u00f1os de all\u00ed a dar los primeros pasos para solicitar asilo en los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa semana cambi\u00f3 mi vida. En Dilley conoc\u00ed a mujeres que hab\u00edan sufrido horrores inefables en sus pa\u00edses de origen y que hab\u00edan dejado todo lo que conoc\u00edan para encontrar seguridad para sus familias. Muchas de ellas hab\u00edan caminado la mayor parte del camino desde Centroam\u00e9rica hasta los Estados Unidos, a menudo cargando beb\u00e9s. Mientras est\u00e1bamos en el centro de detenci\u00f3n, mi colega y yo nos reunimos individualmente con mujeres en las salas de visitas. Escuchamos sus historias y las ayudamos a prepararse para contarlas a un oficial de asilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo haber hablado con una mujer cuyo esposo hab\u00eda sido asesinado por una pandilla. Luchaba entre l\u00e1grimas para contar su historia mientras su hijo dorm\u00eda en sus brazos. En ese momento am\u00e9 a esa mujer, mi hermana, personalmente. Su cercan\u00eda me ayud\u00f3 a comprender mejor su humanidad y la m\u00eda. Y, de repente, no s\u00f3lo me sent\u00eda \u201cbien\u201d por estar a miles de kil\u00f3metros de distancia de mi c\u00f3moda casa en Provo, pasando un largo y caluroso d\u00eda de julio en un centro de detenci\u00f3n de inmigraci\u00f3n; era exactamente donde yo quer\u00eda estar.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s tarde, mi colega y yo comenzamos a llevar a los alumnos para que se ofrecieran como voluntarios en Dilley. Luisa Patoni-Rees, una reci\u00e9n graduada de la Facultad de Derecho de BYU que se ofreci\u00f3 como voluntaria en Dilley, describi\u00f3 su experiencia de amar de manera m\u00e1s concreta y personal:<\/p>\n\n\n\n<p>Aprend\u00ed que amar requiere sacrificio, inconveniencias y dolor f\u00edsico y emocional&#8230; Aprend\u00ed que no amaba a mis pr\u00f3jimos de Dilley hasta que realmente estaba all\u00ed, no importa cu\u00e1nto pensaba y me preocupaba por ellos desde lejos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-2-amar-a-los-que-son-diferentes\"><strong><em>2. Amar a los que son diferentes<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Un segundo componente en la historia del buen samaritano que es significativo para m\u00ed es la identidad del h\u00e9roe de la historia: el samaritano. Aunque los samaritanos compart\u00edan gran parte de sus antepasados con el pueblo jud\u00edo, difieren en sus pr\u00e1cticas religiosas. Ambos grupos se miraban unos a otros con desconfianza y hostilidad. La animosidad era tal que los jud\u00edos se desviaban de su camino para rodear Samaria en viajes que habr\u00edan sido mucho m\u00e1s directos cruzando por Samaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Jes\u00fas no identific\u00f3 al hombre herido en la par\u00e1bola, sabemos que Jes\u00fas estaba contando esta historia en respuesta a una pregunta de un fariseo, un abogado jud\u00edo. Es probable que ese abogado hubiera imaginado a un jud\u00edo como el personaje herido, especialmente porque el herido viajaba por el camino de Jerusal\u00e9n a Jeric\u00f3. El relato sugiere que el samaritano se detuvo para ayudar a alguien muy diferente de s\u00ed mismo. De hecho, el samaritano rescat\u00f3 a alguien que podr\u00eda no haber hecho lo mismo si los roles se hubieran invertido.<\/p>\n\n\n\n<p>El Salvador nos pide que vayamos y hagamos lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros pr\u00f3jimos no son los que son m\u00e1s semejantes a nosotros; m\u00e1s bien, nuestros pr\u00f3jimos son aquellos que son diferentes a nosotros. Son las personas a las que nuestros c\u00edrculos sociales han rechazado. Son nuestros hermanos y hermanas que adoran de manera diferente a nosotros, que provienen de diferentes or\u00edgenes, que se ven diferentes a nosotros, que toman decisiones diferentes a las nuestras, que tienen sue\u00f1os y metas que difieren de las nuestras, que no est\u00e1n de acuerdo con nosotros o que nos han menospreciado. Esto, por supuesto, no quiere decir que las personas que son m\u00e1s semejantes a nosotros no son nuestros pr\u00f3jimos. Pero nuestro amor por los dem\u00e1s no puede depender de su similitud con nosotros. Debemos amar a los dem\u00e1s entendiendo que son personas separadas y distintas de nosotros. Las diferencias que nos separan en esta vida nos convierten en pr\u00f3jimos unos de otros y, al igual que hizo el samaritano, debemos tender la mano para amar y servir a los que son diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto puede ser sumamente dif\u00edcil. Gran parte de nuestra vida est\u00e1 dedicada a rodearnos de personas que son como nosotros. Nos volvemos amigos de personas que comparten intereses comunes. Asistimos a la Iglesia cada semana en parte para unirnos a una comunidad de personas que tienen creencias similares a las nuestras. Incluso seleccionamos cuidadosamente las personas en nuestras redes sociales que piensan como nosotros y bloqueamos o dejamos de seguir a aquellos cuyas opiniones nos molestan u ofenden. Esta es una inclinaci\u00f3n humana natural. Queremos sentir que pertenecemos, que se nos respeta, que se nos entiende y que se nos ama por lo que somos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda ser un forastero, no deseado y no invitado? En mi viaje m\u00e1s reciente a Dilley, conoc\u00ed a una mujer que comprendi\u00f3 a trav\u00e9s de sus interacciones con funcionarios de inmigraci\u00f3n en la frontera y por lo que hab\u00eda visto en las noticias que era una forastera. Cuando me reun\u00ed con ella para prepararla para su entrevista con un oficial de asilo, me dijo que sab\u00eda que no era deseada en este pa\u00eds. Ella admiti\u00f3: \u201cYo tampoco quiero estar aqu\u00ed\u201d. Me cont\u00f3 acerca de los amigos y la familia que hab\u00eda dejado atr\u00e1s; incluso de su madre, que era demasiado mayor para viajar, y de su trabajo como maestra de escuela. Despu\u00e9s de escapar de un secuestro y violaci\u00f3n por parte de una pandilla en Honduras, hab\u00eda venido a Estados Unidos para vivir con un pariente que viv\u00eda aqu\u00ed. No hablaba ingl\u00e9s y sab\u00eda muy poco acerca de los Estados Unidos, pero no ten\u00eda a d\u00f3nde ir. Me conmovi\u00f3 la forma en que las mujeres en el centro de detenci\u00f3n se acercaban f\u00edsicamente para reconfortarse y ayudarse mutuamente, incluso cuando lo \u00fanico que ten\u00edan en com\u00fan era su condici\u00f3n compartida de forasteras.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengan la seguridad de que no tienen que viajar a la frontera para interactuar con personas que son diferentes a ustedes. Hay otros tipos de fronteras que nos dividen en nuestros vecindarios, en nuestras ciudades, en nuestros barrios y aqu\u00ed en el campus. Tenemos la responsabilidad de hacer lo que los alumnos de BYU y los miembros del cuerpo docente hicieron por mi padre y lo que una monja de mi escuela hizo por m\u00ed. Debemos encontrar a nuestros hermanos y hermanas que se sientan marginados y fuera de lugar. No est\u00e1n lejos. Se sientan a nuestro lado en clase, est\u00e1n detr\u00e1s de nosotros en la fila del supermercado y comparten nuestra mesa en Acci\u00f3n de Gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces no logramos ver a nuestros hermanos y hermanas que m\u00e1s necesitan de nuestro apoyo porque no podemos ver m\u00e1s all\u00e1 de nuestras propias experiencias. Tal vez nuestro error sea suponer que todos los que nos rodean han llegado a las mismas conclusiones y han desarrollado las mismas perspectivas que nosotros tenemos. Debemos estar preparados para aceptar que las experiencias de los dem\u00e1s han sido diferentes de las nuestras y que esas experiencias pueden conducir a conclusiones, opiniones y maneras de vivir diferentes. De lo contrario, corremos el riesgo de seguir marginando y aislando a los mismos pr\u00f3jimos que el Salvador nos ha pedido que amemos. No hay nada m\u00e1s solitario que sentir que nadie realmente te conoce o entiende, y temer que si los dem\u00e1s realmente te ven como eres, tal vez no te acepten.<\/p>\n\n\n\n<p>Me han conmovido e inspirado innumerables ejemplos de estudiantes de BYU aqu\u00ed mismo en el campus que cruzan las sutiles fronteras que nos separan. Han abierto sus c\u00edrculos para incluir a alguien con una historia diferente, un contexto diferente o una perspectiva distinta. A lo largo de los a\u00f1os, he visto a mis estudiantes cuidar a los hijos de una compa\u00f1era de clase que era madre soltera mientras estudiaba; hacer amistad, amar y apoyar a un compa\u00f1ero de clase que era gay; cargar libros y abrir puertas para un compa\u00f1ero de clase con discapacidad; consolar a un estudiante inmigrante indocumentado cuyo estatus y futuro en el pa\u00eds eran inciertos; invitar a su grupo de estudio a un estudiante mayor que hab\u00eda regresado a la escuela despu\u00e9s de m\u00e1s de una d\u00e9cada en otra carrera; y sentarse amablemente junto a un estudiante cuyos comentarios en clase parec\u00edan duros e injustificados.<\/p>\n\n\n\n<p>Un peque\u00f1o esfuerzo por conectarse con alguien puede significar la diferencia entre la desesperaci\u00f3n y la esperanza para esa persona. Y nosotros, a su vez, podemos encontrar nuestra vida enriquecida por esa conexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-3-aprender-de-aquellos-que-son-diferentes\"><strong><em>3. Aprender de aquellos que son diferentes<\/em><\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Esto me lleva a una tercera lecci\u00f3n que he aprendido de la par\u00e1bola del buen samaritano. Creo que es significativo que, en este relato, Jes\u00fas escogi\u00f3 a un marginado, un samaritano, como el salvador benevolente en lugar de la v\u00edctima. Puede que sea un samaritano, un forastero del que menos esperamos que tenga compasi\u00f3n por nosotros, qui\u00e9n nos rescate. Debemos tender la mano a los que son diferentes, no solo porque nos necesitan, sino porque nosotros los necesitamos a ellos. \u00bfSomos lo suficientemente humildes como para reconocer que los samaritanos de nuestra vida tienen algo que ofrecernos? \u00bfPodemos hacer como hizo Jes\u00fas cuando eligi\u00f3 pasar por Samaria en su camino a Galilea en lugar de evitar a un grupo de personas que no eran bienvenidas en su hogar? \u00bfReconoceremos a la mujer que est\u00e1 en el pozo \u2014una samaritana\u2014 y aceptaremos un trago de agua de ella?<sup>6<\/sup>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una experiencia reciente me ha confirmado esta lecci\u00f3n. Hace unas semanas, mi familia y yo visitamos Encircle, un centro de recursos para j\u00f3venes LGBTQ y sus familias aqu\u00ed en Provo. El centro de recursos se encuentra en una hermosa casa restaurada que se construy\u00f3 en 1891. Encircle proporciona programas y servicios; incluso asesoramiento, actividades sociales, oportunidades de servicio y m\u00e1s, para la comunidad LGBTQ. Hab\u00eda estado pensando; una vez m\u00e1s, de manera bastante abstracta, por alg\u00fan tiempo en cuanto a c\u00f3mo podr\u00eda ser m\u00e1s \u00fatil y apoyar a nuestra comunidad LGBTQ local, pero no estaba segura de lo que pod\u00eda hacer.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi familia estacion\u00f3 nuestro veh\u00edculo afuera de Encircle y entramos por la puerta lateral del edificio azul y blanco. Estaba lista para ofrecerme a Encircle. Tal vez podr\u00eda ser voluntaria all\u00ed, o tal vez podr\u00eda donar fondos para los programas, o quiz\u00e1s podr\u00eda ofrecer alg\u00fan tipo de ayuda legal profesional. Estaba orgullosa de m\u00ed misma por finalmente hacer un esfuerzo real por actuar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que realmente no me hab\u00eda detenido a considerar era que mis hermanos y hermanas en la comunidad LGBTQ podr\u00edan tener algo que ofrecerme, que yo podr\u00eda necesitar de ellos. Tan pronto como mi familia entr\u00f3 por la puerta, fuimos bienvenidos, literalmente, con los brazos abiertos. Mis hijos encontraron otros ni\u00f1os con los que jugar, y nuevos amigos nos ofrecieron comida y nos permitieron entrar en sus vidas. Me impresion\u00f3 el sentimiento de comunidad y cercan\u00eda que sent\u00ed all\u00ed y cu\u00e1n r\u00e1pido se nos hab\u00eda abierto ese nuevo c\u00edrculo de amigos. Sal\u00ed de Encircle ese d\u00eda no como la rescatadora que me hab\u00eda imaginado ser, sino como la rescatada.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n aprend\u00ed esta misma lecci\u00f3n cuando viaj\u00e9 a Dilley por primera vez. En ese verano de 2016, abord\u00e9 un avi\u00f3n a Texas con toda la intenci\u00f3n de ayudar, incluso a rescatar, a las mujeres y a los ni\u00f1os all\u00ed detenidos. Pero no esperaba aprender tanto sobre el esp\u00edritu humano, sobre la resiliencia y el valor, por medio de mis interacciones con esas mujeres. Esperaba encontrar esp\u00edritus quebrantados y almas desesperadas. Por el contrario, a menudo me encontraba con gracia y con una fe inquebrantable que me inspir\u00f3. El curso de mi vida ha cambiado debido a mis interacciones con esas mujeres, y estoy agradecida a ellas por eso.<\/p>\n\n\n\n<p>Los alumnos que se han ofrecido como voluntarios en Dilley han aprendido lecciones similares. Eli Pratt, un ex alumno m\u00edo, tambi\u00e9n recuerda haber aprendido esta lecci\u00f3n. Me habl\u00f3 de una mujer que hab\u00eda conocido en Dilley. Esa mujer hab\u00eda sobrellevado la violencia sexual, la violencia de las pandillas y el abandono en cada momento de su vida. No fue sino hasta que los miembros de la pandilla amenazaron a su hijo peque\u00f1o que se fue de su pa\u00eds. Eli dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>Ella estaba destrozada de muchas maneras. Ten\u00eda todos los motivos para darse por vencida. Pero all\u00ed estaba, avanzando, haciendo lo mejor que pod\u00eda por s\u00ed misma y por su hijo&#8230; Me ense\u00f1\u00f3 que las personas tienen una capacidad extraordinaria para superar los desaf\u00edos, m\u00e1s de lo que nos gustar\u00eda descubrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Lauren Simpson, otra ex alumna, tuvo una experiencia similar. Ella describi\u00f3 su comprensi\u00f3n de que las mujeres de Dilley podr\u00edan ser ejemplos para ella:<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed estaban esas mujeres, a menudo varios a\u00f1os m\u00e1s j\u00f3venes que yo, criando a sus hijos con tanta valent\u00eda y gracia en medio del peligro y la violencia. Ten\u00edan tanto una fortaleza como un pesar que yo no pod\u00eda alcanzar. Me sent\u00ed humilde al ser testigo de ello, y me hizo darme cuenta de que sus experiencias en la vida les hab\u00edan dado un conocimiento que yo no pose\u00eda. Me hizo sentir como&#8230; que hab\u00eda cosas que pod\u00edan ense\u00f1arme por medio de sus ejemplos.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-ve-y-haz-tu-lo-mismo\"><strong>Ve y haz t\u00fa lo mismo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Supongo que no deber\u00eda haberme sorprendido de que conectarme con los que son diferentes a m\u00ed enriquecer\u00eda mi vida y la moldear\u00eda para bien. Despu\u00e9s de todo, esta es mi historia de origen. Soy hija de dos culturas diferentes, dos idiomas y dos continentes. Siempre he encontrado buenos samaritanos en cada lado de cada tipo de frontera que he cruzado. Han sido mis pr\u00f3jimos, no como resultado de que nuestros caminos se crucen casualmente, sino como resultado de que hacen un esfuerzo adicional para acercarse a m\u00ed. Se han acercado a m\u00ed a pesar de las diferencias que nos han separado, han dado de s\u00ed mismos para ayudarme y me han permitido ofrecerles una parte de m\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o pasado, mis dos hermanas menores y yo viajamos a Venezuela para estar con nuestro padre mientras \u00e9l ten\u00eda una cirug\u00eda all\u00ed. Afortunadamente, su operaci\u00f3n sali\u00f3 bien. Nos encontr\u00e1bamos juntas en un avi\u00f3n que cruzaba el Caribe de camino a Venezuela, tal como lo hab\u00edamos hecho incontables veces durante nuestra ni\u00f1ez, pero esta vez no est\u00e1bamos seguras de lo que podr\u00edamos encontrar en Venezuela. No hab\u00eda estado en Venezuela durante diez a\u00f1os. Venezuela se encuentra en medio de un desplome econ\u00f3mico que ha resultado en la tasa de inflaci\u00f3n m\u00e1s alta del mundo, escasez de alimentos y medicinas, y una emigraci\u00f3n masiva fuera del pa\u00eds. Los venezolanos se han establecido en los Estados Unidos, Colombia, Panam\u00e1, Chile, Espa\u00f1a y muchos otros rincones del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue surrealista encontrar el pa\u00eds de mi infancia en un estado de deterioro y decadencia, y pensar en los cientos de miles de venezolanos que no tuvieron m\u00e1s opci\u00f3n que dejarlo todo atr\u00e1s<sup>7<\/sup>. Pens\u00e9 en mis propios amigos y familiares que est\u00e1n comenzando de nuevo en alg\u00fan lugar nuevo. Espero que tengan la misma suerte que mi padre cuando lleg\u00f3 a BYU. Espero que encuentren buenos samaritanos dondequiera que terminen y que, a su vez, sean buenos samaritanos en sus nuevos pa\u00edses. Espero que se encuentren con compa\u00f1eros de viaje en esta vida que entiendan que estamos aqu\u00ed para amarnos unos a otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque a veces se siente complicado en la pr\u00e1ctica, el concepto de amar a nuestro pr\u00f3jimo es muy sencillo. Mi hijo comprend\u00eda instintivamente ese principio y me lo ense\u00f1\u00f3 cuando solo ten\u00eda cinco a\u00f1os. Una noche, mi esposo y yo hab\u00edamos abrochado a nuestros dos hijos mayores en los asientos del veh\u00edculo para hacer algunas diligencias. Acab\u00e1bamos de comprar una camioneta. Esta compra fue la \u00faltima frontera en nuestra aceptaci\u00f3n de la paternidad suburbana. Ten\u00edamos la esperanza de que nuestra camioneta pusiera cierta distancia entre los dos ni\u00f1os muy ruidosos en la parte trasera y nosotros, dos padres exhaustos. Aquellos de ustedes con hijos comprender\u00e1n el deseo de tener un poco de paz y tranquilidad mientras conducen.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os se quejaban de algo que nadie recuerda ahora. En desesperaci\u00f3n, mi esposo se volvi\u00f3 hacia atr\u00e1s y suplic\u00f3: \u201c\u00bfPodemos tener por favor algo de paz y tranquilidad? \u00bfSolo por un momento?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hijo Alex, que entonces ten\u00eda cinco a\u00f1os, nos mir\u00f3, muy desconcertado por lo que percib\u00eda como una petici\u00f3n severa. Sus ojos se llenaron de l\u00e1grimas y exclam\u00f3: \u201c\u00a1Pero pap\u00e1, estamos aqu\u00ed para amarte!\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Alex ten\u00eda raz\u00f3n. Estamos aqu\u00ed para amarte. Estamos aqu\u00ed para amar a nuestros hermanos y hermanas, amigos y extra\u00f1os por igual. Eso es lo que hizo el buen samaritano, y el Salvador nos pide que vayamos y hagamos lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Creo en el mensaje de amor de Cristo y en su poder para transformar vidas. El amor ha transformado la m\u00eda y ruego sinceramente que transforme la de ustedes. Digo estas cosas en el nombre de Jesucristo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a9 Brigham Young University. 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