Si queremos vencer el problema del desprecio, vamos a necesitar algo más radical que la civilidad, algo que hable del verdadero deseo de nuestros corazones. Necesitamos amor.
Creo que debemos reconocer que solemos hacer nuestro mejor trabajo cuando estamos al borde de lo que sabemos, cuando estamos haciendo algo difícil y nuevo, y cuando estamos creciendo a través de los desafíos.